Señales para detectar si estás ante un ginecólogo poco respetuoso

Cuando me quedé embarazada, se abrió ante mí un universo de dudas e interrogantes sobre quién me haría el seguimiento médico.   Aunque mi primera idea había sido acudir a la Seguridad Social, realmente estaba muy desorientada y sin ninguna experiencia en mi entorno más cercano,en un primer momento me dejé llevar por las recomendaciones de familiares y amigos, acabando en la consulta privada de un ginecólogo muy amigo del médico de cabecera (de toda la vida) de mis padres.

Los primeros meses pasaron volando, realmente me sentía desubicada pero todavía no sabía por qué, así que fui dejándome llevar por el camino por el que me arrastraban los demás sin escuchar lo que mi  intuición intentaba transmitirme.

Sobre el sexto mes de embarazo, con todas las sospechas confirmadas, y por fin con el valor y los conocimientos suficientes para saber que eso no era lo que deseaba, salí corriendo de su consulta para buscar unos profesionales que mostraran total respeto hacia la mujer embarazada, que me informaran sobre las alternativas posibles para tomar decisiones con toda la información y que antes de realizar cualquier tipo de intervención solicitaran mi consentimiento.  Necesitaba encontrar un sitio donde no tuviera que preocuparme por intervencionismos innecesarios que pusieran en peligro mi salud y la de mi bebé y que la asistencia al parto fuera humanizada y respetuosa.

Para evitar que cometáis el mismo error, en este artículo os voy a detallar 6 señales inequívocas de que estáis tratando con un profesional con poca experiencia en embarazos y partos respetados:

1) No toma en consideración tus preocupaciones.  Cualquier embarazada, sea primeriza o no, puede encontrarse con toda una serie de dudas que necesita resolver con su ginecólogo o matrona porque es la persona en la que confía y a quién considera especialista en embarazos.  El embarazo es un proceso maravilloso, debemos estar seguras de que podemos confiar en quién nos asiste durante el embarazo y el parto; para ello es indispensable que muestre sensibilidad y empatía hacia nosotras.

Si no da importancia a tus inquietudes, no se preocupa por facilitarte información suficiente,  te dice que él se encarga de todo y que tú no debes hacer nada, puedes empezar a preguntarte sobre el compromiso de esta persona para garantizarte un parto respetado.

2) No le queda nada por aprender.   Un profesional que no se ha preocupado por seguir formándose ni reciclar conocimientos  seguramente estará desfasado en varios aspectos, puede seguir protocolos obsoletos y desconocer las evidencias empíricas que demuestran que ciertas prácticas anticuadas,  lejos de ser útiles para la madre y el bebé, ponen en peligro su salud e integridad física.   Si conoces mejor que tu médico las recomendaciones que da la Organización Mundial de la Salud para atender a un parto normal, sigue leyendo para confirmar tus sospechas.

3) Se siente ofendido con tus conocimientos.  Si le molesta que tomes parte activa en el proceso, que te estés informando y tengas conocimientos sobre las diferentes opciones que existen, empieza a buscar otro profesional en el que puedas confiar y te mantenga informada en todo momento para que puedas decidir sobre tu cuerpo.  Un buen profesional no debe esperar sumisión ni recelar ante la presentación de un plan de parto.

4) Considera que tiene el papel principal.  Tu embarazo «no lo lleva» nadie, quién se queda embarazada, gesta y pare eres tú.  Los profesionales que te atiendan deben tener claro que cualquier mujer sana puede parir de forma natural e instintiva y ellos asisten en el proceso, pero la protagonista eres tú.

5) Menosprecia la figura de la matrona.  El parto es un proceso fisiológico, no una enfermedad, si estás disfrutando de un embarazo sano y tu parto transcurre de forma natural, no sería necesaria la presencia del ginecólogo.  Si denotas poco respeto hacia la labor de las matronas o te deja claro que es mucho más seguro ser atendida por un ginecólogo quizás no necesites leer la última pista porque es bastante probable que hayas topado con un ejemplar típico de ginesaurio.

6) «Sus» partos son entre semana.   Principalmente en el caso de las clínicas privadas, se ha comprobado que el número de partos que se atienden entre semana son mucho más elevados de los que se dan en vigilias o festivos, atendiendo a motivaciones que poco tienen que ver con la evolución natural del embarazo y el inicio del proceso de parto de forma espontánea.

Si en algún momento hace alguna referencia, aunque sea a modo de gracia, a que no hay por qué preocuparse porque salgas de cuentas el 25 de diciembre, que seguro que tu hij@ nace antes o después, sal corriendo de su consulta y no mires nunca más atrás.  Probablemente habrás entrado en la consulta de mi ex-ginecólogo.

Y vosotras, ¿habéis coincidido con algún profesional de estas características?  ¿Os habías planteado alguno de estos aspectos a la hora de escoger la clínica u hospital donde parir?

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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