Reflexiones sobre el test de O’Sullivan

La diabetes gestacional es una intolerancia a la glucosa que desarrollan algunas mujeres durante el transcurso de su embarazo como consecuencia de los cambios hormonales de este periodo, y que suele desaparecer después del parto.  

El Test de O’Sullivan (o prueba del azúcar) se utiliza para diagnosticar una posible diabetes gestacional.

La prueba consiste en comparar los niveles de glucosa en sangre en ayunas y tras la ingesta de un preparado líquido que contiene 50gr de glucosa; para ello se realiza una primera extracción de sangre antes de tomar el jarabe y otra pasada una hora tras su ingestión.

Posteriormente se comparan los valores entre las dos extracciones con el objetivo de verificar si la glucosa se ha metabolizado correctamente.

Si pasados los 60 minutos, los niveles de glucosa en sangre son superiores a 140mg/dl, se empieza a sospechar de una posible diabetes gestacional.

La confirmación del diagnóstico pasa por realizar una nueva curva de glucemia o test de tolerancia oral a la glucosa (conocida popularmente como ‘curva larga’ o ‘curva de las tres horas’).  En este caso, la sobrecarga oral es de 100gr de glucosa y, además de la extracción en ayunas, se hacen tres extracciones en intervalos de una hora.

 

No os voy a aburrir con datos sobre los valores de referencia, entre otras razones porque no existe consenso a nivel internacional y difieren de unos países a otros.

Sólo os voy a contar que se trata de una prueba que tiene un alto índice de falsos positivos y que, aunque en muchas ocasiones a la embarazada le sienta bien (o incluso le gusta el sabor dulzón del preparado), a muchas otras nos resulta sumamente desagradable, experimentando mareos, náuseas y/o vómitos.

Sabiendo que estos es así en muchos casos, deberíamos plantearnos por qué no se han buscado alternativas, más cuando en otros países se sustituye el preparado glucosado por un buen desayuno, ciñéndose un poco más a lo que sería la realidad y evitando la mala experiencia que supone para muchas mujeres la ingesta del brebaje dulzón.

Otro factor a tener en cuenta es el criterio de administración; aunque la Asociación Americana de Diabetes (ADA) señala que no es necesario realizar el cribado de la diabetes gestacional en mujeres definidas con bajo riesgo, en España se realiza la prueba de forma rutinaria a todas las embarazadas entre las semanas 24 y 28 de gestación, existiendo comunidades autónomas dónde se realiza dos veces, tanto en  el primer trimestre del embarazo como en el segundo.

En mi caso particular, pasé el test ya durante el primer trimestre,  estando mis resultados dentro de la normalidad.

En el segundo trimestre, los valores salieron suficientemente alterados como para que el ginecólogo recomendara la curva de las tres horas, por lo que tuve que beber nuevamente el preparado, esta vez de 100gr, y no sólo una vez, ¡no!, sino dos veces porque la primera vez vomité a los pocos minutos de haberlo ingerido.

Finalmente, confirmaron el diagnóstico de diabetes gestacional y me derivaron al endocrino para que estableciera una dieta.  El malestar y la angustia que me generaron los resultados de estas pruebas fueron tales, que me sentí realmente mal durante días, preocupada por algo que no dependía de mí, pero aterrada ante la posibilidad de estar gestando un bebé con macrosomía (peso y tamaño excesivo), que podría tener problemas de salud, complicaciones al nacer, desarrollar diabetes en el futuro.. y sintiéndome culpable porque mi cuerpo no funcionaba correctamente.

Después de dos meses a dieta, que ya por sí misma era estricta pero a la que yo añadía mi dosis personal de exigencia, había perdido bastante peso (recordemos que estaba en el último trimestre del embarazo), tuve nueva cita con el endocrino, quién se interesó por mi experiencia con la ingesta del jarabe glucosado y que al saber del episodio de malestar y de los vómitos, en lugar de mandarme realizar de nuevo el test, lo sustituyó por un análisis de hemoglobina glicosilada o HbA1c.

Esta prueba consiste en una única extracción de sangre que se examina en el  laboratorio y que muestra el nivel promedio de azúcar (glucosa) en la sangre durante las últimas semanas.

Los resultados revelaron que mis niveles de glucosa en sangre (ATENCIÓN!) estaban por debajo de los límites considerados normales, y según palabras del propio doctor,  probablemente en mi caso se trataba más de una intolerancia a la glucosa que de una diabetes gestacional propiamente dicha.

En cualquier caso, en mi historial ya quedó grabada la etiqueta «diabética gestacional».

Bien, mi primera reflexión tras la experiencia fue que probablemente mi cuerpo, debido al embarazo, no era capaz de metabolizar esa dosis de azúcar a un ritmo adecuado, pero… ¿en qué momento y con qué asiduidad sobrecargaba yo mi organismo con esa cantidad de glucosa?

Me parece que la información obtenida al evaluar los niveles de azúcar en sangre durante semanas o meses a través del análisis de hemoglobina glicosilada, donde se puede comprobar si la dieta que se está siguiendo es adecuada en cada caso particular, puede resultar mucho más útil que evaluar el efecto de un único y desmesurado aporte de glucosa.

Valorar únicamente la reacción ante la ingesta de esa cantidad de glucosa y no tener en cuenta la dieta habitual de la embarazada, puede acarrear un exceso de falsos positivos.

Sería mucho más conveniente comprobar  cómo está reaccionando el metabolismo de la mujer ante su dieta habitual, comprobando si su alimentación particular es adecuada para sus circunstancias, en lugar de crear tantos alarmismos y ansiedades por los resultados de una prueba que se basa en una ingesta de glucosa completamente desproporcionada.

En mi caso,  quedó demostrado que el problema venía cuando recibía una ingesta tan elevada de glucosa, pero os puedo asegurar que esas cantidades no son habituales en mi dieta habitual; así que si volviera a quedarme embarazada, renunciaría voluntariamente al test de O’Sullivan, seguiría con mi dieta equilibrada, vigilando la carga glucémica de los alimentos que consumiera y optaría por controlar en casa los niveles de azúcar antes y después de las comidas, para verificar que todo funciona correctamente, y sólo acudiendo a consulta en caso de que viera que realmente no es algo que pueda controlarse con dieta.

Como en muchos otros casos, considero habría que informar a las madres de las opciones que tienen, y no atemorizarlas innecesariamente.

La macrosomía fetal es uno de los factores que más preocupan a la mujer, tanto por la salud del bebé como por las consecuencias que pueda tener en el momento del parto, y resulta que sólo un 5% de los bebés nacidos con peso excesivo tienen macrosomía debido a la diabetes gestacional de la madre.

En muchos casos, la preocupación por evitar el aumento de peso del bebé, además de obsesionar y perjudicar innecesariamente a la madre, puede hacer que el bebé acabe naciendo con bajo peso debido a una dieta excesiva incorrectamente prescrita.

Tampoco podemos olvidar que etiquetas como «diabética gestacional» parecen allanar el terreno a las cesáreas, por lo que no deberíamos tomar su diagnóstico tan a la ligera; no son pocos los casos en los que se ha provocado una inducción temprana del parto o se ha programado una cesárea porque el bebé era demasiado grande y que finalmente ha resultado ser una predicción sin fundamento,  dando a luz a bebés con un peso completamente normal.

Por otro lado deberían tenerse en cuenta los antecedentes personales y los factores de riesgo de cada caso en concreto, en lugar de apostar por una administración indiscriminada, aunque conservo una esperanza de cambio a corto plazo en este aspecto.

Quizás, debido a la crisis económica y a los recortes y más recortes a los que se está sometiendo la sanidad pública, en algún momento alguien se dé cuenta del gran derroche económico que supone administrar esta prueba a todas las embarazadas sin excepción y empiecen a tener en cuenta los factores de riesgo de cada embarazada.

Sea por el motivo que sea, debemos alejarnos de las pruebas y los análisis indiscriminados que ejercen una terrible influencia en el estado de ánimo de las embarazadas y  que van mermando nuestra confianza en nuestro cuerpo sin razón alguna.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

10 Comments

  • paola

    12 agosto, 2014

    Hola, me ha gustado mucho tu entrada. Yo me negué a hacerme la prueba en mi primer embarazo, lo único que conseguí es que el ginecólogo se negara a seguir haciéndome el seguimiento, según él, porque no obedecía los controles protocolarios. Poco después nacía mi hija, con 3.700kg. es una niña sanísima que con 14 meses come sola y lleva una dieta variada, comiendo lo mismo que los adultos. Ahora estoy de nuevo embarazada y creo que me haré menos pruebas todavía, aunque me quede sin ginecólogos 🙂

    • Neus Virgili

      13 agosto, 2014

      Gracias! Y enhorabuena por tu nuevo embarazo! 😀

      Desde luego no entiendo ni comparto la actitud de muchos ginecólogos. ¿Fue por consulta privada o te atendían en la seguridad social?

      No sé si habías oído hablar de la prueba de la hemoglobina glicosilada, quizás puedas proponerlo 😉

  • Anna Romeu

    14 enero, 2015

    Hola, gracias por vuestra experiencia, estoy pensando en no realizar el test de o’sullivan i tengo un poconde miedo por lo que me dirà mi matrona cuando se lo diga. Una amiga mia renunció i le prestraron el kit para controlarse la glucosa en casa, haver si lo consigo. Ja os contaré!

    • Neus Virgili

      14 enero, 2015

      Hola Anna! Las prácticas generalizadas no deberían ser la norma, y así deberían entenderlo los encargados de acompañarnos en este proceso tan maravilloso. Es una pena que todavía haya tantos «profesionales» que jueguen con la carta del miedo infundado. Ya me contarás! Un besote!!!

  • Montse Gil

    6 mayo, 2016

    Gracias por este artículo tan interesante! Me acaban de dar los resultados del primer test y ha salido alterado a 145 así que me proponen hacer la curva de las 3 horas o ir al endocrino. La verdad es que has plasmado perfectamente lo que tengo en la cabeza… Gracias por compartir tu experiencia.

    • Neus Virgili

      6 mayo, 2016

      Gracias Montse! Me alegra ver que «al menos» te dan a escoger. Ánimo con ese embarazo consciente y empoderado. Un besote!!!!!

  • Carnen

    11 julio, 2016

    Muchas gracias por compartir esto! Tengo test o’sullivan alterado y voy a proponer el análisis q comentas desconocido para mí hasta ahora. Si no, lo haré privado y mostraré los resultados, a ver q pasa. Un millón de gracias, de verdad!!!

    • Neus Virgili

      11 julio, 2016

      No sabes cuánto me alegro!!!!! Espero que te ayude a despejar dudas y quedarte tranquila. Un besote!!!!!

  • Ana Tere

    4 abril, 2017

    Me ha encantado tu post enhorabuena!!
    Dos veces me hicieron «la larga» a mi, la osullivan salía 142 como ya excede pues a la larga y en la larga tenía valores normales. Eso sí los brazos los tenía como reventados de los pinchazos! Y me quedaba la del tercer trimestre y mi matrona me la perdono porque veía que era una cosa hormonal del embarazo no que yo fuese diabética. Un abrazo!

    • Neus Virgili

      4 abril, 2017

      Gracias Ana Tere! Qué surte tener de tu lado a la matrona, verdad? 😉