Aprende a protegerte del mal humor ajeno

Cómo_protegerte_del_mal_humor_ajeno

 

La semana pasada te hablaba de algunas estrategias útiles para evitar que tu mal humor acabe estropeándote el día y termine por afectar a la relación que tienes con tus hijos.

Hoy quiero seguir hablando del impacto que las emociones tienen en nuestras relaciones pero desde otra perspectiva, viendo qué puedes hacer tú para protegerte y evitar contagiarte del mal humor de otras personas.

 

Cómo_protegerte_del_mal_humor_ajeno

 

La realidad es que hay personas pesimistas que son incapaces de ver el lado positivo de las cosas.

Algunas son fáciles de identificar, las calas a la legua e intentas poner tierra de por medio cada vez que aparecen en el horizonte porque te da muchísima pereza tratar con ellas.

Otras veces, sin saberlo, dejas que se instalen en tu vida y tardas un tiempo en darte cuenta del efecto nefasto que tienen en ti.

Son personas que constantemente están quejándose de cómo son sus vidas, del trato que reciben, de la mala suerte que tienen, de lo desgraciadas que son…

Puede ser un mensaje muy sutil, que va calando en tu interior y drenando tu energía, de forma que tú también acabas sintiéndote vacía y desmoralizada.

Normalmente mantienen un discurso que denota tristeza, rencor y desprecio a partes iguales.

Todo el mundo puede tener un día malo, pero hay personas que parece ser auténticos profesionales empeñados en sentirse mal y hacer que tú también te sientas amargada, llegando a convertirse en verdaderos vampiros emocionales.

Es bastante probable que en algún momento de tu vida te cruces con alguien así, y como las emociones se contagian rápidamente, (especialmente las negativas), quiero compartirte algunas estrategias que yo utilizo para evitar que el mal humor de otras personas me acabe pasando factura:

 

Personas crónicamente malhumoradas

 

¿Te imaginas lo que es estar varias horas al día, todos los días, compartiendo espacio con una persona que sólo ve el lado negativo de las cosas?

¡Lo más normal es que tú misma acabes pensando que el mundo es una mierda!

Las personas que mantienen constantemente un discurso pesimista acaban por hacerte sentir mal, por desgastarte y agotarte.

Te hacen sentir incómoda, te generan emociones negativas y al relacionarte con ellos te sientes manipulada.

 

Habla trucho que no te escucho

 

Una vez identificada la persona que te produce este mal estar, hay dos formas rapidísimas de evitar que te afecte su comportamiento y su discurso:

  1. Dejar de mirarle.
  2. Dejar de escucharle.

No hay nada mejor que apartar la vista y buscar algún motivo dar media vuelta y alejarte de esa persona.

Es la forma de dar literalmente la espalda a este tipo de emociones.

 

Especialistas en llevarte al lado oscuro

 

Este tipo de personas suelen ser expertas en utilizar la información que tienen para empezar a tirar del hilo y ver si por fin te enfadas, te rebotas o entras en su discurso derrotista.

Y si logran llevarte a su terreno… ¡lo peor de todo es que no te darás cuenta!

Quizás llegues a casa con un mal sabor de boca, pero sin saber identificar en qué momento del día empezaste a sentirte mal.

 

No caigas en su trampa

 

Si consigues identificarlas, intenta mantener siempre una sonrisa cuando hables con ellas.

A veces este tipo de acciones pueden activar una función espejo en la otra persona y provocar una mejora en su estado de ánimo.

Si no es así, dar una respuesta rápida e intentar zanjar la conversación, sin dar detalles ni explicaciones también es una buena opción.

Tengo comprobado que cuantas más explicaciones intentas dar, más herramientas tienen para engatusarte (recuerda que son expertas en robar tiempo y energía).

 

Lidiando con el mal humor de un familiar o amigo

 

Cuando se cruza en nuestra vida un vampiro emocional, lo más acertado es poner tierra de por medio.

Pero si se trata de una persona cercana, hay también algunas ideas que pueden ayudarte:

 

  • Intenta escuchar a esa persona, sin entrar a juzgar o criticar su discurso, simplemente intentando entender su punto de vista, pero teniendo claro que tendrás que marcar un límite en tu implicación.

Si llega un punto en el que tu escucha y apoyo no sirven para cambiar el discurso, es mejor tomar medidas para no dejarte arrastrar.

 

  • Acepta el estado de ánimo del otro, sin hacérselo notar ni recriminárselo.

A nadie le gusta estar de mal humor, y cuando alguien lo resalta o nos lo tira en cara, todavía nos sentimos peor.  ¿O acaso no se te han llevado todos los demonios cuando en medio de una discusión alguien te dice… “¿Tienes la regla, no?” 👿

 

  • Sí puedes, intentar ampliar su punto de vista, que tomen perspectiva y relativicen lo que les pasa.  Incluir una anécdota graciosa o recordar algún suceso que les haga sonreír puede ayudar a rebajar la tensión.

 

  • Asume que los problemas de otras personas no son responsabilidad tuya.   A no ser que tú hayas sido parte activa en el origen de ese mal humor, es esa persona quién debe encontrar las soluciones.

Por mucho que intentes compartir estrategias, intentar analizarlo, contrastar la información…las personas no encuentran respuestas hasta que no están preparadas para verlas.

Hay situaciones que se escapan de tu control, si esa persona no quiere cambiar, no lo hará.  Lo único que está en tu mano es decidir cómo vas a manejar tú el efecto que tienen en ti sus emociones.

 

  • A veces las personas entran en una espiral de auto-destrucción de la que no quieren salir y lo mejor que puedes hacer para protegerte a ti y a tu familia es apartarte y dejar que siga su curso sin arrastrarte a ti.

Si sientes que ya has hecho todo lo que estaba en tu mano, considera apartarlas de tu vida.  A veces la cuidadora que hay en nosotras se empeña en hacer todo lo posible por ayudar a esa persona y por salvar el mundo; y por el camino se deja la salud y la energía en ello, sin resultados.

 

Hay que asumir que alguna vez en nuestra vida nos cruzaremos con este tipo de personas, y que la clave está en no dejar que nos arrastren a su terreno de pesimismo, rencor y frustración.

Recuerda que por mucho que alguien intente drenar toda tu energía, tú siempre tendrás en tu mano el decidir cómo vas a reaccionar y qué poder le otorgas a la otra persona para que altere tu vida.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

2 Comments

  • yolanda lopez lopez

    19 noviembre, 2014

    Buenos consejos, Neus. Yo evito a esas personas, y si me topo con alguna invento alguna excusa para escaquearme siempre que se alargue demasiado en sus quejidos. Creo que si la aguntas mucho, al final te toma como su paño de lágrimas.

    • Neus Virgili

      19 noviembre, 2014

      Sí, cuando consigues identificarlas ya tienes mucho trabajo hecho 😀