¿Tienes en cuenta el coste emocional del desorden?

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El desorden físico y el desorden mental están fuertemente conectados y tienen un profundo impacto en nuestras vidas.

Existen infinidad de estrategias, trucos y métodos para aprender a organizarte (y lo que es más importante) conseguir seguir organizada… ¿pero qué sucede cuando no das con la solución a tus problemas de desorganización?

Si vives o trabajas en un ambiente desorganizado, todo ese caos que puedes observar y en el que te ves obligada a moverte, no sólo te produce un profundo malestar por encontrarte en un lugar que no se ajusta a tus expectativas, sino que acaba por afectarte mentalmente.

Por_que_debes_evitar_el_desorden_en_el_hogar

Un ambiente caótico incide en tu capacidad para concentrarte y provoca que rápidamente pierdas el hilo de lo que estabas haciendo, distrayéndote con cualquier tontería que llame tu atención.

Piénsalo, es algo bastante lógico.

Si te encuentras en un espacio atestado de objetos, que se acumulan por variedad de motivos y explicaciones, estás expuesta a un bombardeo constante de estímulos y objetos que compiten por llamar tu atención.

Y es entonces cuando el desorden físico se cuela en nuestra mente, afectando a nuestra habilidad para procesar información correctamente y a nuestra capacidad para mantenernos concentradas.

Y sin claridad ni concentración, no somos nada.

 

Bienvenida a la era del desorden digital

 

Pero es que además, hoy en día esa variedad de reclamos que luchan por conseguir nuestra atención no existen sólo a nivel físico o mental sino que van más allá.

Estamos rodeados de e-mails que se acumulan, notificaciones en redes sociales que nunca cesan de aparecer, vibraciones constantes en nuestros smartphones con mil y una conversaciones que nunca acaban…

Teniendo en cuenta ese bombardeo constante e intermitente de información, ¡lo raro es que no estemos todos completamente desquiciados!

 

Consecuencias de la falta de foco

 

¿Qué tipo de resultados crees que podrás obtener si tu cerebro no logra mantenerse concentrado en una única actividad el tiempo suficiente?

El desorden mental es lo que hace que te cueste tomar decisiones, que no sepas qué hacer, que tengas dudas sobre por dónde empezar, no sepas ver claramente cuál es la secuencia lógica para llevar a cabo una serie de tareas con un fin concreto, y un largo etcétera.

Además, cuanto más tiempo pasas en un ambiente caótico, más probable es que caigas en el hábito de posponer cualquier tarea y te cueste cada vez más comprometerte contigo misma para tomar las riendas de la situación y restablecer el orden.

 

Por qué debes evitar el desorden en el hogar

 

Es relativamente fácil hacer una lista del coste económico del desorden:

  • Cosas que compras más de una vez por no recordar que ya las tienes, o por no saber dónde las guardaste.
  • Artículos que se estropean por almacenarlos en condiciones poco adecuadas.
  • Recurrir a un servicio de comida a domicilio porque en el momento de ponerte a cocinar eres incapaz de pensar qué podrías preparar con lo que tienes a mano.
  • Etc.

 

¿Pero qué me dices del peaje emocional del desorden?

Existe un coste oculto que no por menos evidente debemos pasar por alto:

  • Estrés.
  • Malestar.
  • Irritabilidad.
  • Mal Humor.
  • Frustración.
  • Desmotivación.

 

Mmmm…sé lo que estás pensando…éstas no eran las sensaciones y las emociones que pensabas experimentar en la crianza de tus hijos.

Notar cómo el desorden se apodera de ti no es una experiencia nada agradable y sentir que tu hogar y tu vida están fuera de control es el peor sentimiento del mundo.

 

Mamá en caída libre

 

La toma de decisiones en momentos de estrés no suele ser muy acertada.

Cuando pierdes el control sobre la situación, dejas de hacer las cosas realmente importantes para ponerte a hacer las cosas a mil por hora, sea lo que sea, sin parar a pensar si esa tarea vale la pena, si te va a ayudar a sentirte mejor, si te acerca a tus objetivos o si realmente es una absoluta pérdida de tiempo, esfuerzos y energía.

Y con eso sólo consigues quedarte enganchada en un círculo vicioso en el que cada vez te sientes peor, más presionada, más desilusionada, más distraída y sin conseguir los resultados que esperas…

¿Por qué?

Porque perdiste el foco y vas dando palos de ciego.

Tu capacidad para mantener la atención sobre una única cosa es tu habilidad más preciada, es algo que debes proteger.

 

Recuperando el control sobre los mandos

 

¿En qué áreas o tareas concretas te podrías poner a trabajar hoy mismo para notar efectos positivos de inmediato?

Las dos áreas que suelen desorganizarse antes en cualquier hogar son la colada y los platos sucios.

¿Qué puedes hacer AHORA mismo para empezar a corregir la situación?

¿Poner una lavadora?

¿Guardar la ropa tendida?

¿Planificar el menú de la próxima semana?

¿Dejar preparada la lista de la compra?

No enfrentes la situación como algo de todo o nada, debes marcarte metas realistas, no vas a arreglar las cosas de la noche a la mañana.

No pienses en tenerlo todo perfecto, piensa en cómo puedes dar perfectamente el primer paso.

Eso es lo importante.

Dar un paso cada día, uno tras otro.

Está claro que no quieres seguir sintiéndote de este modo, somos muchas las mujeres que nos sentimos así en algún momento de nuestra vida, no es nada raro ni excepcional, pero que no estés sola no significa que debas dejar que las cosas sigan así!!!

Sentirte mal no es el final del camino, sentirte mal es la nota de atención que indica que ha llegado el momento de buscar alternativas y mejoras.

La crianza de nuestros hijos está llena de retos, físicos, psicológicos y re-adaptativos.

La maternidad nos exige lo mejor de nosotras mismas, es una aventura y crecimiento constante; cuando ya crees que tienes la situación por la mano, las cosas cambian y necesitas evolucionar tú también.

No es que seamos desorganizadas, es que la maternidad nos exige re-organizarnos constantemente.

Así que dime, ¿qué paso vas a dar ahora mismo para retomar el control sobre tu vida?

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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