Permite que la maternidad cambie tu vida y disfruta plenamente de ello

Hace unos días recibí una consulta por email, de una madre totalmente superada por su reciente maternidad, sintiéndose tremendamente culpable por carecer de instinto materno y estar deseando poder salir un rato sin él.

Estos sentimientos son reales, y es algo que experimentan muchas mujeres al convertirse en madres, por eso he querido recuperar hoy este artículo que escribí ya hace tiempo para Guía de Mamá.  Espero que te resulte inspirador.

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Vivir la maternidad intensamente debería ser nuestro objetivo al convertirnos en madres.

Una de las frases que más escuchas durante el embarazo es “Tener un hijo te cambia la vida”, nadie se cansa de repetirlo y la mayoría de padres primerizos asentimos a tal afirmación convencidos, pero no llegamos a comprender la verdadera magnitud de estas palabras hasta que tenemos a nuestro bebé en brazos.

Los nueve meses de embarazo van a traer consigo varios cambios, algunos muy básicos, otros más trascendentales:

  • Los miembros de la familia adquieren nuevos roles.
  • Es necesario reorganizar y reestructurar hábitos y horarios.
  • Debemos conciliar varios aspectos de nuestra vida social, familiar y laboral.
  • Y sin saber cómo, de la noche a la mañana el mundo tal y como lo entendías se transforma para siempre.

El cambio vital que supone la maternidad va más allá de la gestación y nacimiento de un hijo.

Se trata de una experiencia maravillosa y enriquecedora  que puede aportarnos mucho más de lo que imaginamos, pero para ello debemos dejar de lado ciertas resistencias y permitirnos vivir esta experiencia en todas sus dimensiones.

El nacimiento de un hijo nos sacude de arriba abajo y nos desarma en mil pedazos,  en nuestra mano está intentar volver a montar el puzle exactamente como era antes o darnos cuenta de todas las piezas extra que han aparecido para convertir nuestra vida en algo mucho mejor.

 

¿Vas a dejar que tu hijo pase desapercibido por tu vida?

 

Algo chirría dentro de mí cuando escucho comentarios que apuntan a no querer notar cambio alguno con la llegada de un hijo, querer que la vida siga igual que antes, no dejar de hacer nada de lo que se hacía y en definitiva resistirse a que el bebé modifique el estilo de vida de los padres.

Los bebés no piden que los traigamos a este mundo, es una decisión que tomamos por ellos y que deberíamos tomar de forma  completamente consciente, no porque toca o es lo que se espera al llegar a cierta edad, sino porque deseamos y estamos preparados para asumir el cambio que supone esta nueva vida.

Por experiencia sé que resulta difícil enfrentarse al rol de madre cuando no se parece en nada a aquello que te habías imaginado o que te habían dicho que sería.

Es cierto.

Nada te prepara para ser madre.

Pero no empezaremos a disfrutar completamente de esta experiencia hasta que dejemos de aferrarnos a lo que creíamos que  iba a ser y tomemos conciencia de lo que realmente es: una oportunidad única para crecer como individuos y mejorar como sociedad.

 

Un viaje de largo recorrido

 

El cariño, la comprensión y la empatía van a ser nuestros grandes aliados durante los primeros años de vida, se trata de un momento vital para el desarrollo del bebé,  la forma en que viva e interiorice todas estas experiencias tempranas influirán de forma significativa en su desarrollo cognitivo y emocional.

Se trata de la etapa en la que interiorizará las relaciones que se dan a su alrededor y esta vivencia condicionará su forma de experimentar el mundo y su lugar en él.

No es el momento de conseguir grandes logros ni de adelantar acontecimientos,  los bebés tienen unas necesidades propias de su edad,  para crecer emocionalmente sano es necesario un proceso de maduración que no puede ser forzado ni acelerado.

Tu bebé a quién realmente necesita es a ti, tu voz, tu calor, tu movimiento, tu cercanía…eso es todo lo que conoce de su estancia en el vientre materno y todo lo que necesita para seguir desarrollándose una vez fuera.

Adaptar tu ritmo de vida a sus necesidades va a ser realmente sencillo en cuanto tomes conciencia del efecto que tendrá en su desarrollo a largo plazo.

Es el momento de cubrir todas sus necesidades de alimento, contacto, cariño y proximidad.

Se trata de una inversión de futuro, cuanto más cubramos sus dependencias, más confianza y autoestima desarrollará, llegando a ser un adulto independiente con una base sólida que lo sustente.

Son muchas las sorpresas que nos encontraremos al convertirnos en madres, cosas que habremos planeado y otras que ni tan siquiera habremos podido imaginar, pero si partimos de una concepción y embarazo consciente, de una decisión madura y meditada, estaremos preparadas para disfrutar de todo lo que la maternidad y nuestros hijos tienen que ofrecernos.

Nunca es tarde para reconectar con esta forma de ver el mundo, instalarnos en la culpa no nos lleva a ningún lugar, todas las emociones que experimentamos son reales, así que en lugar de luchar contra ellas, es mejor aceptarlas y permitir que ese sentimiento de culpabilidad se convierta en un elemento motivador que nos mueva a actuar.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

4 Comments

  • Tomar conciencia del significado y la responsabilidad que conlleva ser madre, es aveces bastante abrupto cuando una se da cuenta de ello. Sobre todo por que aveces no eres conciente que entre la etapa del embarazo y la etapa postparto hay una tremenda diferencia. Antes parecía que tenías más «tiempo» para ti y después parece todo lo contrario, las etapas a la que la maternidad nos enfrenta no sólo suponen moementos alegres sino que también dan grandes dosis de ansiedad cuando no podemos y sabemos gestionar las emociones y es que las primeras semanas y meses somos entereamente emocionales, estamos constantemente liberando cantidades enormes de hormonas.

  • Por otro lado, desde mi experiencia como madre, comprendí que ese estado de querer estar sola por unos moemntos y que tu hijo no este no tiene nada que ver con que no lo ames, es una emoción derivada del cambio que supone tener que compartirte y darte por entero a alguien que demanda toda la atención y cuidado posible, y el hecho de no tomar acción acrecenta los estados de ansiedad y por ende provoca frustración, aveces rechazo y después culpa; sentimientos que no son buenos compañeros de una persona en general y de una madre en particular. Es importante hablar de lo que sentimos y pensamos mientras estamos viviendo estos proceso ya que son liberadores. Si no tenemos con quien compartirlos lo que recomiendo es darnos el espacio de escribir en algun espacio del día sobre aquello que nos preocupa, nos hace sentir tristes, o felices. También es importante identificar si estando en alguna parte especifica de la casa nos sentimos con más tensión,ansiedad o miedo y al identificarlo entonces cambiar de area para disminuir el nivel de ansiedad o precupación. Otra cosa que puede funcionar y que esá ligado a lo enterior es, crearnos un espacio para nosotras no sólo de tiempo sino de espacio físico, un lugar donde puedamos recurrir para descansar es como darnos un tiempo fuera hasta calmarnos esto además de bajar nuestros niveles de stress nos ayuda a recargar pilas para continuar.

  • Gise

    7 mayo, 2015

    excelente me sirve muchisimo! desde Argentina