Orden en el hogar, un legado familiar

Orden en el hogar un legado familiar

La (falta de) organización en el hogar es algo que nos acompaña a lo largo de tooooda la vida, aunque reneguemos de ello, al vivir en una casa (ya sea compartida o no) debemos hacernos cargo de las tareas del hogar de forma que nos sintamos cómodos en ella.

 

Viviendo en el hogar paterno

Seguro que existen niños pequeños muy ordenados, digo yo que alguno habrá, porque haber tiene que haber de todo, pero no es lo habitual.

Conociendo las inquietudes y su forma natural de aprender, es normal y totalmente predecible esa tendencia al caos que viven todos los hogares con hijos pequeños con debilidad por la experimentación.

En muchos casos venimos de hogares donde la limpieza y el orden eran dos valores fundamentales que nuestros padres intentaban inculcarnos hasta límites insospechados, pero que no siempre concordaban con nuestra curiosidad o comodidad por habitar ambientes desorganizados.

En este aspecto creo que es muy importante la motivación, si se trata de una tarea impuesta de forma externa, es normal que nos rebelemos contra ella, ya sea consciente o inconscientemente, siendo una respuesta a algo que no nace de nosotros.

Mientras eres pequeño es muy difícil conectar con la esencia de estas lecciones, porque no encajan con la espontaneidad e intereses propios de esta edad.

¿Y qué podemos decir de la etapa como adolescentes?  Si algo caracteriza este momento es la necesidad de autoafirmarse, así que cuanto más te insisten en cómo debes hacer las cosas, sin argumentarlas, más tiendes a irte hacia el lado contrario.

 

Vida en pareja

Una vez independizada, viviendo sola, disfrutando de la tranquilidad de no tener que dar cuentas a nadie, se vive mucho mejor,  ¿verdad?

Cuando una relación de pareja incluye un hogar en común, empiezas a ser consciente de las diferencias entre las «tradiciones familiares» de uno y del otro.  Y la importancia de hacer las cosas de una determinada manera tiende a relativizarse y te das cuenta de que tu visión de las cosas no era la mejor, ni la única, ni la más acertada, simplemente eso,  tu percepción.

Discutir por cómo deben gestionarse las tareas del hogar es algo frecuente, pero es necesario dar un paso más y ver si estas discusiones tienen sentido.

 

¿Alguna vez te has descubierto recriminándole a tu pareja que no hace aquellas cosas que precisamente a ti también te cuesta llevar a cabo?

 

Realiza un ejercicio de introspección: pregúntate cuántas de esas costumbres quieres implantar porque realmente te funcionan o crees en ellas, y cuáles son parte de una herencia inconsciente que no concuerda con tu estilo de vida ni con tus valores.

Te va a ser muy útil para desechar todo aquello que no encaja contigo y que precisamente te cuesta mantener por este motivo.

La influencia (y la sombra) de nuestros progenitores es alargada, e intentar contentarlos es algo habitual, por eso incluso llevando varios años fuera de casa, ya sea viviendo sola, con compañeros de piso o en pareja, seguro que alguna visita sorpresa por parte de tus padres te ha puesto de los nervios.  Además, sabes que siempre van a encontrar algo que se puede mejorar.

Una vez lejos del nido familiar, poco pueden hacer ya por cambiar nuestra forma de vivir y llevar nuestra casa, así que se agarran a un último recurso «Vas a tener que acostumbrarte a ordenar, porque cuando tengas hijos no van a poder vivir en esta casa«.

 

Conviviendo con un recién nacido

Muchas mamás recientes se enfrentan al reto de compaginar los cuidados de un recién nacido con el resto de tareas del hogar con sentimientos de culpabilidad por no poder llegar a todo.

Ser consciente de lo verdaderamente importante en esos momentos es toda una liberación; en el momento en que asumes que tu papel está al lado de tu bebé, respondiendo a sus necesidades de calor, contacto, afecto, cercanía y alimentación, todo lo demás pasa a ser secundario.

Por supuesto, te encantaría tener la casa en un estado óptimo para recibir visitas, pero la mayoría de las veces no es posible, y no tiene ningún sentido que te sientas culpable o fracasada por no tener una casa perfecta y reluciente.

Lo verdaderamente importante es tu bebé, si alguna visita no puede soportar la simple visión del desorden, que vaya a hacerte la compra, ponga una lavadora o friegue los platos mientras tú te encargas de tu bebé  (esta estrategia es buenísima también cuando se quieren evitar visitas molestas durante el postparto).

No estoy diciendo que deba encantarte vivir en el caos y el desorden,  simplemente que con un recién nacido en casa debemos tener claras nuestras prioridades.

 

El bebé que empieza a desplazarse

El momento en que tu hij@ empieza a moverse por sí sólo, ya sea gateando, reptando o cogiéndose de un mueble a otro, te das cuenta de todo aquello que no te gusta en tu casa y que no quieres que esté al alcance de sus dedos curiosos.

A partir de ahí se impone la necesidad de encontrar unas rutinas mínimas que te garanticen un hogar limpio y seguro.

Personalmente prefiero dejar recogida toda la casa antes de acostarme, para poder empezar el día preparando los desayunos o sentándonos un rato en el sofá, en lugar de iniciar la jornada barriendo los suelos a toda prisa, con la sensación constante de estar en una contrarreloj.

La convivencia con un bebé añade un toque de caos a cualquier hogar, ya sea por todas aquellas pertenencias que siempre tiene desperdigadas por toda la casa, como por su interés en mover tus cosas de sitio y dejarlas en lugares que nunca hubieras imaginado.

La capacidad para adaptarnos a lo impredecible es uno de los superpoderes que desarrollamos las madres, más todavía cuando estamos todo el día en casa, y una simple visita al supermercado puede convertirse en una auténtica aventura que nos lleve más de dos horas si en el trayecto tropezamos con cualquier parque, zona de columpios o rama-en-el-suelo-muy-interesante.

¿Cómo no van a quedar en un segundo plano las tareas del hogar?

No olvides dejar tu comentario para compartir cómo compaginas el orden del hogar y tu día a día con hij@s pequeñ@s.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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