Aprende a gestionar tu energía y gestionarás mejor tu tiempo

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Hoy vamos a seguir con esta serie de vídeos que van dedicados a todas aquellas que alguna vez hemos exclamado “No tengo tiempo para nada”.

Te contaba en mi anterior vídeo cómo podías sacar el máximo provecho de tu tiempo si sólo disponías de cinco minutos libres.

Si  todavía no lo has visto, te lo  recomiendo 😉

Hoy quiere llevarte un poquito más allá para que empieces a pensar en qué otras cosas  puedes hacer en periodos cortos de tiempo y también para que empieces a ser consciente de tus niveles de energía,  para poder utilizarlos de forma que pueda sacar el máximo provecho a tu tiempo.

 

 

Normalmente lo que ocurre es que abordamos nuestras tareas (o al menos estaría bien que así fuera) siguiendo un orden de prioridades.  Nos guiamos por lo que es más urgente o por lo que es más importante,  y a partir de ahí establecemos qué vamos a hacer.

Si tú te guías por ese orden de prioridades, lo más recomendable es que empieces por aquello más importante, por lo que tienes que acabar sí o sí en un día determinado; por esa tarea que dices  “Esta la tengo que hacer hoy…el resto da igual, pero ésta tiene que salir sí o sí”.

Normalmente cuando terminamos con esta primera tarea (suele conocerse como Tragarse el Sapo), pasamos al resto de tareas y todo resulta mucho más sencillo.

¿Qué sucede?

Que a veces nos quedamos atascadas ya con esta primera tarea, y el tiempo empieza a escaparse de nuestras manos.

Esto puede deberse a muchos motivos, pero hoy quiero  hacer hincapié en esos atascos que tenemos por falta de energía.

Y lo que quiero es que empecemos a ser conscientes de nuestros niveles de energía para utilizarlos a nuestro favor.

 

Variaciones de energía durante el día

 

Etá claro que no tenemos el mismo nivel de energía durante las diferentes franjas horarias del día.

Puede ser que seas una persona muy resolutiva y con muchas ideas y mucha capacidad para hacer cosas por la mañana y ha medida que va pasando el día esto vaya cambiando, o  puede ser que tengas diferentes picos de energía durante el día o puede ser completamente al contrario, que seas de aquellas personas nocturnas (pero nocturnas de verdad, no por necesidad) que realmente sólo se concentran cuando ya ha pasado todo el día.

Es muy importante saber y conocer en qué momentos del día o qué días, son los que tienes más energía y más capacidad para enfocarte.

Eso por un lado.

También quiero hacer hincapié en este punto en que en ocasiones no se trata sólo de aprovechar eso,  sino que de repente aparecen burbujas de tiempo libre.

Sin previo aviso aparecen momentos de tiempo libre que puedes dedicar a algo que querías hacer y para lo que no contabas con tiempo suficiente.  ¡Wow!

Pero ese tiempo extra aparece cuando menos te lo esperas y es muy fácil en ese momento decir “Ostras, no sé qué hacer, por dónde empiezo, qué hago…” y acabas perdiendo el tiempo tontamente por falta de dirección.

Lo que te propongo es que empieces a identificar:

 

  • Cómo son tus niveles de energía, cómo van fluctuando a lo largo del día.
  • Qué tipo de tareas quieres hacer.  Porque no todas las tareas que quieres hacer requieren lo mismo de ti,  ni requieren el mismo nivel de energía.

 

Vamos a verlo con detalle.

 

Tareas de alta energía

 

Las tareas de alta energía son cualquier cosa que requiera concentración trabajo creativo.

Cualquier tarea que requiera energía mental es una tarea que tengo que hacer en un momento de alta energía.

Que te sientes apoteósica,  genial, con ganas de comerte el mundo… ¡pues no lo dudes!  Tírate de cabeza a este tipo de tareas.

Lo que quiero es que identifiques qué tareas son las que requieren más de ti, y en esos momentos en los que te sientas a tope, vayas a por ellas.

Si te sientes con muchísima energía,  en un momento en el que te concentras fácilmente o estás  muy inspirada,  haz cosas de tu lista de tareas de alta energía.

Haz una lista de cosas de tu trabajo o de tus rutinas diarias que requieren de ti, que requieren que estés en un momento de alta energía.

Y en esos momentos en los que es estés en ese subidón de energía, dedícate a tareas de esa lista, aunque tengas otras cosas por hacer.

Si estás a tope de energía, no pierdas el tiempo haciendo cosas que requieren poco de ti , ni tareas que puedes hacer en automático.

En mi caso, por ejemplo, en momentos álgidos o momentos en los que estoy muy inspirada, me dedico a escribir, a crear contenido nuevo.

No sirve de nada que esté dos horas intentando que me llegue la inspiración si estoy cansadísima.

Dejo para esos momentos en los que sé que estoy mejor, más despierta y más ágil, el escribir guiones, revisar lo que estoy haciendo, planificar, hacer lluvia de ideas, investigar qué más puedo desarrollar…

Estos son para mí ejemplos de cosas que puedo hacer en mis picos de energía.

 

Momentos de baja energía

 

Para mí un momento de baja energía puede ser tanto un momento en el que ya estás cansada, en el que todo cuesta muchísimo, en el que  tienes que leer y releer las mismas un montón de veces para entenderlas…

Y también considero un momento de baja energía cuando estoy con mi hijo en casa, porque sé que aunque esté con muchísima energía, estando con él va a haber interrupciones.  Entonces da igual la energía que tenga porque las interrupciones van a ser constantes y tendré que ir variando el tipo de actividad que esté haciendo porque no voy a poder estar mucho rato concentrada.

Así que opto por dedicarme a tareas en las que no pase nada si me interrumpen, o si se corta la concentración o sí estoy cansada.

Yo considero tareas de baja energía aquellas que puedo hacer en momentos en los que estoy cansada o en los que sé que me van a interrumpir.

Para esos momentos en los que tú ya sabes que vas a medio gas o que vas a estar cuidando de tus hijos (y que te interrumpan es lo más normal del mundo), ten también una lista de esas tareas que puedes hacer en esos momentos y mantén alejadas las tareas de alta energía de estos momentos del día!!!!

Porque por mucho que te empeñes, lo único que vas a conseguir es tardar muchísimo, que no te salga bien,  que luego tengas que corregirlo porque las múltiples interrupciones y la falta de energía han hecho de no te concentraras y que no dieras lo mejor de ti misma.

Y lo que va a pasar es que  simplemente vas a perder el tiempo dos veces:

 

  • Mientras estás haciendo cosas que requieren concentración en un momento en que es imposible concentrarse.
  • Y al día siguiente o al cabo de un rato, porque vas a tener que revisar lo que has hecho porque seguramente estará lleno de errores o no será exactamente lo que tú querías.

 

IMPORTANTÍSIMO: Mantén alejadas de estos momentos de baja energía tus tareas mágicas (aquellas tareas que realmente aportan), porque sino será un desperdicio total de tiempo.

En mi caso en momentos bajos hago tareas de organización del hogar básicamente, porque se pueden hacer aunque no estés muy concentrada.   Fregar platos, limpiar, ordenar ropa… da igual las interrupciones que tengas, estas tareas acabas haciéndolas de un modo u otro, se pueden hacer con interrupciones mil.

Además este tipo de tareas, a mí, me relajan bastante porque dejo mi cerebro en descanso.

 

Alternar tareas

 

También va bien ir alternando estos dos tipos de tareas porque permiten recobrar la energía.

Seguro que te ha pasado, estar duchándote o lavando platos y de repente tienes muchísimas ideas que de otro modo no hubieras tenido.

Está bien que tengamos esos momento de fluctuación y que sepamos sacar el máximo rendimiento de cada uno de ellos.

A nivel de mi emprendimiento, si me encuentro en justamente es el momento que estoy sin niño y puedo trabajar, pero estoy flojita, pues por ejemplo puedo aprovechar para sanear mi bandeja de entrada o para contestar emails, es algo que  puedes ir haciendo en momentos de baja concentración.

Así que mi propuesta de hoy es que hagas una lista de las actividades que realizas o deberías realizar cada día, y las vayas clasificando en función de lo que exigen de ti.

Piensa también en esas actividades que te pueden ayudar a recargar energía, porque estaría genial que las pudieras ir alternando; y en el momento en que te baje la energía puedas incluir algún tipo de actividad como hacer deporte, leer, tomarte una ducha….  Alguna cosa que te ayude a recuperar la energía.

 

Obsérvate y aprende a gestionar tu energía

 

Conocerte a ti misma es siempre una gran ventaja.

Haciendo un seguimiento de tus rutinas, de tus fluctuaciones, de tus momentos de variación de energía, puede ser que:

 

  • Descubras cuál es para ti el momento más productivo del día.
  • Cuáles son los días en los que rindes mejor.

 

Puede haber algún día de la semana en el que consigas en un solo día muchas más cosas que intentándolo el resto de días, simplemente porque, por lo que sea, ese día es el día que todo fluye más fácilmente para ti.

O al revés.

También puede llegar a identificar ese día en el que más vale que no te dejes nada importante.  Para mí ese día son los viernes.  Los viernes son como un día de cierre  y no puedo estar expansiva, tengo que estar recogiendo.

No sé por qué pero he comprobado que es así.  Entonces para los viernes ya no me programo nada dificilísimo ni que requiera trabajo muy creativo.  Es un día que utilizo para cerrar la seman o hacer formación.

Qué te funciona mejor a ti es algo que sólo puedes saber tú, pero de esta forma es como vas a poder saber si tiene sentido dedicarte a cosas determinadas en un momento determinado.

También te permitirá darte cuenta que intentar conseguir las mismas cosas todos los días  probablemente no tiene mucho sentido.

 

Dos trucos a tener en cuenta

 

Antes de terminar quiero compartir contigo un par de truquillos más.

TRUCO Nº 1   Ya sabes que yo te he animado muchas veces a que tomes un tiempo por la noche para planificar lo que va a ser el día siguiente, para que dejes escrito el guión de lo que quieres hacer al día siguiente y así ya empezar el día enfocada y sabiendo qué es lo que quieres conseguir.

Cuando estés haciendo esta planificación para el día siguiente, quizás  te pueda servir tener en cuenta en qué momentos del día vas a estar con más energía o menos y ya distribuirte las tareas de forma acorde para poder aprovecharte de esta ventaja.

TRUCO Nº2:  Otro truquillo que a mí me enseñaron en el colegio cuando me enseñaron técnicas de estudio, es empezar con algo muy sencillito para ir calentando.

Se trata de empezar el día con una tarea muy sencillita y cuando ya la hayas hecho, ponerte con “lo gordo”.

Si tú sientes que necesitas un pequeño rodaje de neuronas antes de ponerte a trabajar, prueba a sacarte de en medio una tarea sencilla, que te robe poco tiempo pero que te dé esa puntita de motivación y de activación que podrás utilizar de inmediato con la tarea más gorda, con el sapo del día.

 

Resumiendo, te animo a que empieces ya mismo a elaborar esta lista de tareas que puedes terminar en menos de diez minutos, con esos dos apartados:

 

  • Tareas que puedes realizar cuando estás a tope de energía.
  • Tareas para cuando estás flojita de energía.

 

Haz esa lista diferenciando las tareas que debes hacer en función del requerimiento de energía que suponen para ti y en cuanto aparezcan esos minutitos extra de repente, en lugar de quedarte bloqueada con el “Qué hago, qué hago, qué hago?!?!”, ve a tu lista y pinsa en cómo te sientes.

  • Me siento a tope, estoy entusiasmada –> Mira en la lista de tareas de alta energía qué es lo más importante, qué es lo que te va a beneficiar más,  qué es lo que va a conseguir que te sientas más motivada.

  Selecciona esa tarea y hazla.

 

  • Y si esos minutos extra aparecen en un momento en los que tú ya estás cansada, si necesitas descansar, descansa sin ningún remordimiento. Pero  si simplemente es que estás distraída y no llegas a concentrarte, coge tu lista y haz una de las tareas que tú ya has seleccionado sabiendo que son tareas que no requieren mucho para ti.

 

Ventajas de sacar provecho de tus niveles de energía

 

Las ventajas de utilizar este sistema es que vas a poder seguir avanzando aunque no estés al 100%, y eso está genial porque no estamos durante todo el día con el mismo nivel de intensidad y el mismo nivel de energía.

Y  lo importante es no castigarnos por eso y ser conscientes de que hemos conseguido avanzar.

Y celebrar ese progreso; aunque no fuera la tarea principal del día.

Y aunque yo te he estado hablando de esta forma de organizar tu  tiempo no tanto por prioridades sino por energía, y lo he hecho pensando en esas listas de tareas cortitas que puedes hacer en menos de 10 minutos,  puedes empezar a aplicarlo en toda tu vida, incluso si dispones de bloques amplios de tiempo.

Incluso si dispones de toda la mañana o toda la tarde para ti, está genial si esas cuatro horas y eres capaz de identificar cómo va variando tu energía durante ese período y empieces a tomar ventaja de tu tiempo.

Así vas a conseguir que el tiempo cunda mucho más de lo que lo está haciendo ahora.

Te lo aseguro.

 

Me encantará que me dejes tus comentarios y me cuentes si ya eras consciente de esas variaciones, si las has analizado, si ya sacas provecho de tus “debilidades” o qué tipo de tareas son las que siempre se te atragantan 😀

Nos vemos la semana que viene.

¡Un besote!

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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