Nutriendo a Mamá: Cuida tu cuerpo

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¿Tienes claros los motivos por los que cuidar de ti misma debería ser una auténtica prioridad en tu vida?

[su_note note_color=»#828282″ text_color=»#ffffff»]Si no es así, antes de seguir leyendo te recomiendo que leas atentamente el primer artículo de la serie Nutriendo a Mamá, en el que precisamente te hablo de la importancia de crear tiempo para ti.[/su_note]

En el artículo de hoy quiero centrarme en un aspecto que muy a menudo dejamos de lado y cuyas consecuencias no suelen apreciarse a corto plazo.

 Lo que te voy a decir no te va a sorprender, resulta obvio que debemos prestar atención a nuestro descanso, nuestra alimentación y nuestra salud física en general pero…¿lo hacemos?

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Cuidando tu descanso

 

Nuestro cuerpo se regenera y recarga gracias al descanso que nos proporcionan nuestras horas de sueño, así que deberías preguntarte si estás recibiendo la dosis que tu cuerpo necesita.

Pretender seguir durmiendo igual que lo hacías antes de convertirte en madre es poco realista y altamente improbable.

La mayoría de los niños no llegan a desarrollar un sueño parecido al de los adultos hasta los 6 años, así que pensar que con un bebé de pocos meses vamos a poder dormir toda la noche del tirón es una falsa expectativa que sólo genera malestar y frustración.

Todos los bebés acaban durmiendo toda la noche, pero como no es algo que se pueda acelerar y sucede de forma natural a su debido tiempo, vamos a ver qué podemos hacer mientras ese momento no llega:

 

  •  Aprovecha las siestas de tus peques para dormir tú también o al menos tumbarte para descansar.
  • Duerme siempre que puedas, en lugar de ponerte a adelantar tareas de la casa o cualquier otra cosa que no sea realmente una prioridad (y recuerda que tu descanso es una PRIORIDAD).

  • Garantiza las horas de descanso que necesites (para algunas personas son 8 horas, hay otras que rinden perfectamente con 6 y otros necesitan 9 ó 10).

  • Vale, hay veces que el día no da para más, pero una vez tengas claro el número de horas que necesitas dormir, toma conciencia de la hora a la que deberás acostarte y no sacrifiques ese descanso por quedarte viendo una peli o una serie que realmente no aportan nada significante a tu vida.

 

Ten presente que los efectos de la privación del sueño no es algo que deba tomarse a la ligera:

 

  • Afecta a tu estado de ánimo general.

  • A tu concentración.

  • A tu capacidad para recordar.

  • A tus aprendizajes.

  • A tus reflejos.

  • A tu salud a largo plazo.

  • Aumenta el sedentarismo.

  • Altera el metabolismo…

 

En definitiva, pone patas arriba el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para auto-generarse y recargarse.

 

Cuidando tu alimentación

 

No sé cómo lo estarás viviendo pero en este campo yo he experimentado una auténtica transformación gracias a mi hijo.

Al alimentarle con lactancia materna empecé a ser mucho más consciente de lo que yo comía y ya cuando empezamos con la alimentación complementaria vi la necesidad de reajustar toda nuestra dieta.

Creo que hasta que no compartimos nuestra comida con nuestros hijos no nos damos cuenta realmente de lo mal que podemos llegar a comer.

A veces nos obsesionamos con que nuestros hijos coman bien y equilibrado y nosotras mismas no somos el mejor ejemplo.

Puedes preocuparte muchísimo por lo que comen o no, luchando para que no lleguen a saber lo que son las bebidas azucaradas; preocupándote por el efecto que tiene un exceso de fritos o pre-cocinados…

Pero lo que es realmente importante es que exista coherencia entre lo que les dices que es adecuado para ellos y el ejemplo que tú misma das.

Podríamos estar hablando sobre eliminar los refinados de la dieta, aumentar el consumo de cereales, legumbres, de fruta y verdura…pero a veces es tan sencillo como preguntarte a ti misma:

¿Esto se lo darías para comer a un niño de 1 año?

¿Por qué para un niño pequeño no te parece la mejor opción pero tú sí sigues consumiéndolo?

¿Te gustaría que tus hijos el día de mañana comieran como tú o preferirías que tuviesen hábitos más sanos?

¿Por qué si quieres LO MEJOR para tu hijx no quieres lo mejor para ti?

 

Ejercitando tu cuerpo

 

Todas las mamás debemos cuidar de nuestro cuerpo, y no me refiero precisamente a recuperar la figura después del embarazo.

De hecho, si optamos por alimentar a nuestros bebés con lactancia materna es probable que nuestro cuerpo vaya volviendo gradualmente a su peso anterior.

De todos modos, si te quedaste con más kilos de los que quisieras y te gustaría no sólo comer de forma saludable sino empezar también una dieta de adelgazamiento compatible con la lactancia materna, te recomiendo que consultes los servicios que puede ofrecerte Pilar Rodríguez.

Pero volvamos al ejercicio físico.

Si cada vez que tienes que salir corriendo detrás de uno de tus hijos acabas extenuada, es probable que lleves demasiado tiempo sin ejercitarte y necesites pasar a la acción y empezar a recuperar (o fortalecer) tu forma física.

De todos modos, me pongo en situación y me imagino cómo empiezan a aparecer en tu mente toda clase de excusas para no ejercitarte:

Es que tengo que comprarme un chándal nuevo.

Es que no tengo tiempo y/o dinero para ir al gimnasio.

Es que hoy hace demasiado frío para salir a pasear.

Es que he dormido muy poco.

Es que…es que…

¡Venga ya!

Sabes tan bien como yo que son sólo excusas que utilizas para posponer una actividad que te resulta incómoda….pero a casi nadie le gusta hacer ejercicio!

Lo que nos gusta y lo que debe motivarnos es todo lo que vamos a conseguir gracias a él.

Y tienes una gran variedad de actividades para las que no vas a necesitar invertir demasiado tiempo ni dinero:

  • Puedes salir a andar ligero.
  • Buscar vídeos o rutinas de ejercicios en YouTube.
  • Suscribirte a un gimnasio online…

 

¿Que sólo tienes 15 minutos? Pues te aseguro que entre eso y nada hay grandes diferencias.

 

Orgullosa y satisfecha de tu apariencia

 

Existen muchas creencias erróneas acerca de la importancia de la imagen personal.

Puede que tú también pienses   «Bah, la gente que sólo se fija en mi imagen para decidir cómo soy no vale la pena» o «No me interesa  mantener ningún tipo de relación con personas que sólo tienen en cuenta el físico«.

Te entiendo, pero hay otro factores relacionados con nuestra apariencia, que sí merecen que dejemos de lado nuestros prejuicios:

 

  • Cuando una se vuelca completamente en la crianza de sus hijos, puede llegar a desconectar completamente de su aspecto, dando por hecho que una mamá tiene esa imagen despeinada, sin maquillar y siempre con ropa cómoda y manchada.

Pero tal vez, lo que tú crees que estás transmitiendo a los demás, no es exactamente lo que están percibiendo.

Por supuesto tienes características, habilidades y talentos maravillosos,  pero quizás no llegan a ser accesibles a otras personas porque esa imagen y concepto que tienes de ti misma no coincide con lo que los otros perciben.

Y eso es una pena.

 

  • Sentirte a gusto con tu cuerpo es importante.   Es otra forma de cuidar de ti misma.

Hay veces en las que no conseguimos sentirnos a gusto con nuestro aspecto, a pesar de que nos hayan dicho que debemos aceptarnos tal y como somos.

Lo sé.  Tienes muchas tareas por hacer, no quieres (ni puedes!) perder media mañana peinándote y maquillándote…pero que no tengas que salir de casa no significa que debas ir todo el día en pijama!

Que no se trata de pasar 40 minutos delante del espejo ni ir siempre de etiqueta… pero es que el tiempo que tardas en ponerte unos vaqueros y un jersey no suponen mucho más esfuerzo que ponerte un chándal!!!

Es que no va a verme nadie…

¿Cómo?!!!

Te van a ver tus hijos, te va a ver tu pareja y te vas a ver tú misma!!!!

 

[su_quote cite=»Jim Rohn»]Cuida de tu cuerpo, es el único lugar donde tienes que vivir [/su_quote]

 

Cuando vivimos a la carrera estos aspectos son los primeros que caen de nuestra lista de prioridades, por eso es importante que prestes atención a tu estado de ánimo, cada vez que notes que tu humor está empeorando o que llevas unos días demasiado irascible o saltando a la primera trastada de tus intrépidos exploradores, párate y reflexiona.

Analiza si hay algún aspecto que estés descuidando del cuidado de tu cuerpo.

A veces simplemente estamos trasnochando demasiado, o hace días que no hacemos ejercicio,  llevamos varios días comiendo de forma desequilibrada o no estamos satisfechas con la imagen que nos devuelve el espejo.

Todos estos factores tienen grandes efectos en nosotras, dan pie a que crezca en nosotras el resentimiento o la frustración por estar descuidando aspectos que inciden notablemente en nuestro estado de ánimo, nuestra salud y la relación que mantenemos con nuestros hijos.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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