Los días más memorables son los que terminan con la ropa más sucia

Los niños se sienten atraídos por la naturaleza:  arena, tierra, agua ¡son sus combinaciones favoritas!

Sienten una especial predilección por hacer pasteles de barro y por todas aquellas situaciones que les permiten embadurnarse y pringarse con cualquier cosa, cuanto más pegajosas mejor, ¿verdad?

Muchos adultos transmiten a sus hijos el temor a la suciedad, viven preocupados, en una situación de constante vigilancia y limpieza del hogar, pero los niños deben ensuciarse, es parte de su naturaleza y resulta perjudicial que les privemos de esta experiencia.

Reputación inmerecida

 

Las enfermedades infecciosas son una causa legítima de preocupación, pero las bacterias no son el enemigo, sólo tienen un pésimo asesor de imagen Wink.

Sólo es necesario un rápido vistazo a la sección de limpieza de cualquier supermercado para comprobar que vivimos en una cultura que nos empuja a un exceso de higiene que resulta perjudicial para nuestros hijos.

Tendemos a pensar que todas las bacterias son dañinas y para sentirnos a salvo de su amenaza nos esforzamos por mantener a nuestros hijos en ambientes excesivamente esterilizados y asépticos.

Un exceso de desinfección no sólo es innecesario sino que puede llegar a ser perjudicial para nuestro sistema inmunológico.  Como todo en esta vida, es necesario encontrar un equilibrio.

Se estima que solo el 1% de las bacterias producen enfermedades

 

El resto cumple funciones útiles como ayudarnos a digerir los alimentos y absorber sus nutrientes,  degradar la materia o reforzar nuestro sistema inmunitario.

El bebé nace sin flora intestinal, tras el parto, su intestino empieza a colonizarse por bacterias «buenas» procedentes de su madre, especialmente si el parto ha sido vaginal, se les permite estar piel con piel y se alimenta con leche materna.

A partir de ahí, su sistema inmunológico se irá desarrollando para proteger su organismo frente a la amenaza de bacterias, microbios, virus y toxinas que podrían enfermarle,  pero para poder reconocerlos adecuadamente es necesario que antes esté en contacto con ellos.

La exposición a parásitos, bacterias y virus permite que su sistema inmunitario «haga prácticas», empiece a reconocer los organismos que pueden suponer un riesgo y se entrene y fortalezca para enfrentarse a ellos, ayudando a nuestros hijos a crecer más fuertes y resistentes a las enfermedades.

No hay que subestimar ni frenar las conductas exploratorias de nuestros hijos.

 

Todos los niños sanos son activos, corren, gritan saltan…disfrutan jugando al aire libre, no es el momento de transmitirles preocupación por las manchas, sólo hará que se sientan culpables por participar en actividades que les hacen felices.

Es importante que tengas en cuenta:

  • Los niños que limitan sus juegos a actividades sedentarias en el interior de su casa, tienen tasas más altas de obesidad, ansiedad y depresión.

 

  • Jugando al aire libre ríen más y reducen significativamente sus niveles de estrés, ¡son más felices!
  • Las actividades de exterior les ayudan a dormir más profundamente durante la noche, disfrutando de un sueño reparador y estando descansados y de mejor humor al día siguiente.
  • Los niños que juegan al aire libre son más atrevidos, el contacto con la naturaleza les ayuda a crecer sanos, potencia su curiosidad, imaginación y creatividad.
  • Cualquier actividad de exterior proporciona una fuente variada de experiencias sensoriales y emocionales, facilitando que desconecten de las rutinas y preocupaciones del día a día y abriendo una puerta a nuevos aprendizajes.
  • La exploración les permite también tomar conciencia de sus propias competencias y limitaciones, favoreciendo la búsqueda de soluciones y adquisición de nuevas destrezas.
  • Las actividades al aire libre suponen una experiencia educativa inigualable que les dejará en su memoria recuerdos de una infancia llena de risas y aventuras.

 

¿Todavía tienes miedo a la suciedad? ¡Un niño sucio es un niño feliz! Deja que tu hijo salga a jugar fuera, en contacto con la naturaleza y si sientes la necesidad de compartir esos momentos con él es porque ¡tu niña interior ha despertado y está deseando salir a ensuciarse!

 

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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