¿Te perdiste la mejor clase de educación maternal?

Lo que no te cuentan en las clases de educación maternal

 

Si hay algo en lo que coincidimos la mayoría de las madres es en que nadie nos había dicho de qué iba todo esto realmente.

Puedes haber asistido a clases de preparación al parto (ya hablaremos de su utilidad otro día), leído decenas de libros, consultado foros especializados, suscrito a boletines donde te informaban de la evolución de tu embarazo semana a semana…

Pero de repente llega el día, tienes a tu bebé en brazos, y nada es cómo esperabas.

Quizás en las clases de educación maternal te habían hablado de los cambios hormonales durante el puerperio, pero probablemente fue algo anecdótico, activando una imagen mental de esa situación más propia de una serie cómica que del día a día real de una mamá reciente.

Es frecuente sentirnos engañadas, considerar que nadie nos había hablado realmente de todos los cambios que viviríamos, y en ocasiones el simple hecho de poderlo compartir con otras madres, ver que es completamente normal, que no estamos siendo una excepción ni tenemos un problema, nos permite liberarnos de la carga de no estar alcanzando esa situación idealizada.

¿Qué deberían explicarte en las clases de educación maternal para evitar disgustos y preocupaciones innecesarias?

  • El parto es lo más fácil, una vez tengas a tu bebé en brazos empieza el verdadero reto.
  • Los inicios de la lactancia no se parecen en nada a lo que viste en las películas.
  • El puerperio dura más (mucho más) que 40 días.
  • El momento en que el ginecólogo dice que ya puedes volver a tener relaciones sexuales no suele coincidir con el retorno de tu libido, que puede tardar vaaaarios meses en reaparecer.
  • Los primeros días no es necesario contar cuántas veces mama tu hijo, porque se enganchará a la teta por la mañana, dormirá, se despertará, volverá a dormir, así una y otra vez, sin soltarse nunca, realizando una ÚNICA toma.
  • ¡Bienvenida la sensación de despiste permanente! De la noche a la mañana te convertirás en una persona despistada y con una memoria de puérpera que puede superar fácilmente los dos años de vida.  Pero te cuento un  secreto: no es que estés perdiendo facultades, sino que tus neuronas se están especializando en lo que es realmente importante: tu bebé.
  • Tardarás mucho tiempo en poder volver a ir sola al baño, y el día que lo hagas, te encontrará.
  • Aprenderás a comer y cenar en un tiempo récord y en la mayoría de los casos, mientras sostienes y amamantas a tu bebé al mismo tiempo.  ¿Somos o no multitarea?
  • ¿Quién dijo que el intercomunicador era una compra indispensable? Aunque tu casa sea enorme, no es necesario en absoluto, en el momento en que tu bebé note que lo dejas durmiendo y te alejas unos metros, despertará para reclamarte.
  • ¿Habías sido siempre una persona más bien seria que tenía miedo al ridículo? Prepárate para dar la bienvenida a tu nuevo yo, la mamá cantarina y bailarina.
  •  ¿Tendrás tiempo para peinarte? Claro! El espejo del ascensor va a convertirse en tu tocador personal.
  • ¿Pudorosa yo? Aquella persona que se escondía para cambiarse de ropa en el gimnasio, ahora puede llegar a pasear un buen rato con un pecho al aire sin darse cuenta de que el bebé se ha soltado.
  • Otra cosa a la que te acostumbrarás sin darte cuenta: a convivir permanentemente con manchas de babas, mocos y/o leche en tu ropa.
  • Ir de compras adquirirá una nueva definición.  A partir de ahora los ojos se te van a ir siempre detrás de ropita y cositas para tu bebé, pero cuando necesites algo para ti, en el mejor de los casos te probarás en casa la ropa que compraste al vuelo.
  • Conocerás el alcance del término «cacas explosivas«, tú y yo sabemos de qué estoy hablando.
  • ¿Hablamos de piernas depiladas o pasamos directamente al siguiente tema?
  • El término «vacaciones» quedará completamente re-conceptualizado.   Una escapada a la peluquería va a suponer el mismo chute de energía y desconexión que una semana todo incluido en la costa.
  • Entenderás el verdadero significado de vivir para otra persona.
  • Cambiará tu relación con tu madre/suegra, y créeme, te llevarás auténticas sorpresas.
  • Con el tiempo aprenderás que tu bebé tiene todas las respuestas, tu trabajo es confiar en él y aprender a descifrarlas.
  • Dejarás algunas amistades por el camino, pero ganarás otras.
  • Todos los niños del mundo pasarán a ser tus hijos, para lo bueno y para lo malo.
  • Tendrás una oportunidad única para desarrollarte y crecer como persona.  Tus hijos serán el motor para convertirte (y querer ser) mejor persona.
  • Nunca más serás la misma (y eso es maravilloso!!!)
About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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