Descubre cómo la calidad de tu respuesta determina su visión del mundo

¿Alguna vez has escuchado a un bebé llorar y automáticamente has iniciado el «meneíto» de acunamiento aunque ese bebé no era el tuyo?

¿Estando en la cola del supermercado un bebé ha empezado a llorar y te has descubierto a ti misma  balanceándote a pesar de ir sola?

¡Son reacciones completamente normales!  Nuestro cerebro está diseñado para responder al llanto, poniendo  en marcha todos los mecanismos que nos impulsan a tomar acción.

LaCalidaddeTuRespuestoDeterminaSuVisióndelMundo

 Una vez conectamos con nuestro instinto y prestamos una atención consciente a la llamada de nuestro bebé, surge en nosotras la imperiosa necesidad de acercarnos, hablarle, cogerlo en brazos, mecerlo y consolarlo.

Acariciarle, sostenerle, descifrar qué está motivando su malestar…son conductas que  nos permiten responder de manera adecuada a una necesidad que debe ser cubierta.

Una respuesta respetuosa y empática favorecerá una interacción satisfactoria que permitirá que cada vez os conozcáis más, se estreche vuestra relación y fortalezcáis vuestro vínculo emocional.

Cada uno de nosotros actuamos de una forma u otra en función de nuestras creencias, historia previa y condicionamiento cultural, pero no podemos pasar por alto que no todas las formas de responder tienen el mismo efecto ni el mismo resultado a largo plazo.

Las prisas, la «necesidad» de hacer varias cosas a la vez, las dificultades para conectar con nuestro instinto maternal tras el parto… son varios los motivos que pueden hacer que pasemos por alto el efecto que tiene en nuestro bebé la calidad de nuestras interacciones.

¿Qué pasa cuando la respuesta es mecánica en lugar de cálida y cercana?

 

El psicosomatista Michel Fain afirma que «las experiencias de acunamiento, si son amorosas y empáticas, proporcionan al bebé la base profunda para sentirse a cubierto de vivencias de desamparo y abandono; mientras que si son distantes, mecánicas y calmantes, dejan al infante en un estado de eterno buscador de estímulos para proveerse de algo que no es consciente de estar buscando pero que  le es imprescindible para su sentimiento de sí.».

Una madre que acuna mecánicamente a su hijo, ya sea en brazos, moviendo un capazo, moisés o similar, probablemente logrará calmar su llanto, pero no satisfacer su necesidad de protección y cariño.

Al acunar de forma amorosa y empática, facilitando el contacto visual, se proporciona al bebé una experiencia de seguridad, de merecimiento de amor, ayudándole a desarrollar correctamente su autoestima y a afianzar su confianza en sí mismo.

En cambio, un movimiento distante, automático, desprendido y vacío de sentimiento, supone una experiencia de desamparo, una simple descarga de ansiedad que no reconforta su alma.

La influencia y repercusión de las relaciones tempranas va más allá de los primeros años de vida.   Nuestro bebé no tendrá la memoria explícita suficientemente desarrollada hasta aproximadamente los tres años de edad, pero todas las relaciones que haya tenido hasta entonces, todas las emociones que haya vivido y experimentado, quedarán grabadas en su memoria inconsciente.

No recordará cómo fue acunado, ni qué pasaba cuando lloraba.  No sabrá si sus padres le consolaban satisfactoriamente, pero la calidad de las interacciones experimentadas quedará grabada en su interior y determinará su forma de entender el mundo.

El nacimiento de un hijo nos abre las puertas hacia un mundo de sensaciones que nunca antes habíamos experimentado, ofreciéndonos una oportunidad única para cuestionar los condicionamientos culturales y sociales que nos mantienen desconectadas de nosotras mismas y de nuestros hijos.

Aprovechemos esta oportunidad para tomar conciencia de la calidad de nuestras interacciones, proporcionando a todos los bebés una relación vincular de sostén, protección y seguridad basada en relaciones amorosas, empáticas y cercanas.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

2 Comments

  • atravesdetusojos

    7 diciembre, 2016

    Totalmente de acuerdo, gracias por compartir estas reflexiones.
    No sabes a cuanta gente he intentado explicar esto, sintiéndome como si me diese cabezazos contra un muro.

    • Neus Virgili

      8 diciembre, 2016

      Hola!!! Es bastante frustrante cuando tienes mucha claridad sobre un aspecto pero nadie a tu alrededor parece entenderlo, verdad? Piensa que la información sólo «cala» en la otra persona cuando está preparada para escuchar el mensaje, y en eso tú no tienes control, lo único que puedes hacer es lanzar la semilla, quizás en otro momento arraigue y dé sus frutos 😉 Un besote!!!!