5 ideas para dejar atrás tu mal humor

Consejos_dejar_atrás_mal_humor

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Hasta las personas más risueñas y optimistas tienen de vez en cuando un día de esos en los que desearían no haber salido de la cama.

Es algo inseparable de la existencia humana.

Años atrás podías permitirte tener un día de perros y acabar pagándolo con el primero que se cruzara en tu camino…y sino siempre te quedaba la opción de quedar con alguna amiga al final de la jornada para desahogarte.

Pero apuesto a que a día de hoy las oportunidades para salir a tomar unas copas y despejar tu mente son más escasas que antaño y que por mucho que sean las personas que más ves durante el día, has llegado a la conclusión que tus hijos no son las personas que deben acabar pagando tu mal humor.

Es por este motivo que quiero compartirte algunas estrategias que utilizo para dejar atrás mi mal humor esos días en los que estoy que muerdo y siento que si consiguiera concentrarme lo suficiente, bien sería capaz de acabar escupiendo fuego por la boca 😉

 

Tomar perspectiva

 

Todos tenemos la capacidad y las habilidades necesarias para reequilibrar nuestro mal humor y no permitir que nos acabe amargando el día entero.

Interpretamos las cosas que nos suceden de una forma totalmente subjetiva, decidiendo consciente o inconscientemente a qué damos importancia y cuál es el mensaje o la creencia a la que vamos a dar mayor credibilidad.

Podemos comunicarnos con nosotras mismas de forma empoderante, o podemos dejar que esas vocecitas internas que se empeñan en hacernos creer que somos un desastre y que esto no hay quién lo arregle, acaben por imponer su criterio.

Cada vez que te sientas ofuscada e incapaz de ver más allá de la situación, te propongo que intentes ampliar tu campo de visión y observes lo que sucede a tu alrededor desde todos los puntos de vista posibles.   Pregúntate a ti misma.

¿Por qué estás realmente tan malhumorada?

¿No hay nada que pudieras empezar a hacer ahora mismo para ir reconduciendo la situación y dar con una solución?

Dentro de 5,10, 15 años…esto que te está sucediendo ahora, ¿tendrá importancia? ¿será algo que siga preocupándote?

 

Salir a tomar el aire

 

El ambiente en el que nos encontramos influye muchísimo en nuestro estado de ánimo.

Vivimos en una sociedad donde parece que todo debe hacerse a la carrera, acelerándonos para lograr mantener un ritmo frenético y completamente desconectado de nuestro equilibrio natural.

Así que si sientes que te levantaste con el pie izquierdo, intenta incluir en tu agenda alguna actividad que te ayude a reequilibrar ese déficit de naturaleza: una escapada por la montaña, una excursión por un bosque, un largo paseo por la playa, visitar un estanque de patos o incluso acercarte a un mirador sobre el mar o iniciar un proyecto de jardinería en casa.

Cambiar de ambiente, notar el viento en nuestra cara o concentrarnos en el movimiento de las hojas de los árboles o prestar atención a los sonidos propios de la naturaleza puede ejercer un gran efecto calmante y nos ayuda a recuperar nuestro buen humor de forma natural.

 

Poner orden en casa

 

No sé cómo será en tu caso, pero a mí pocas cosas me ponen de peor humor que tener la casa patas arriba e ir dándome golpes con los muebles porque intentas esquivar algo que hay en el suelo o perder tiempo buscando algo que no está donde yo lo dejé la última vez que lo utilicé.

Es muy difícil concentrarte y estar de buen humor cuando no paras de ver objetos desperdigados por todas partes.

Si estás teniendo un día de esos en los que tu mal humor va empeorando por momentos y sientes que no puedes avanzar en nada de lo que te propones, pon el freno y dedica 10 minutos a poner en orden tu casa.

Recoger y guardar la ropa tendida, despejar la encimera de la cocina, guardar los juguetes… colocar cada cosa en su sitio puede convertirse en un pequeño proceso terapéutico que te ayude a organizar también tu mente y recuperar la calma y tu buen humor.

 

Sonreír y ser amable con un desconocido

 

Bueno, esto no es algo que salga automáticamente a hacer por la calle cuando tengo un mal día, pero sí que soy consciente de los efectos beneficiosos de dar y recibir una sonrisa espontánea.

El buen humor es muy contagioso, y cuando quién te está sonriendo es un desconocido, que aparentemente no tiene ningún motivo para hacerlo, la sensación de satisfacción y alegría genuina se disparan.

¿Te imaginas lo distinto que sería nuestro mundo si fuéramos capaces de ser amables y sonreírnos sin ningún motivo?

 

Recarga de oxitocina

Para mí es fundamental no perder de vista que disfrutar de la crianza de mi hijo es mi mayor prioridad y que decidí quedarme en casa a tiempo completo porque esta era mi forma de vivir la maternidad.

Pero esto no significa que todos los días sean maravillosos y estupendos; hay días que están llenos de retos personales que me hacen perder los nervios y ser consciente de la importancia del contacto físico y de los efectos que provoca en nosotros puede marcar la diferencia.

Así que cada día, y especialmente aquellos en los que no estoy de muy buen humor, reservo un espacio para tumbarme con mi hijo en la cama, durante el tiempo que necesitemos y sin ninguna finalidad.

Risas, abrazos y cosquillas.

Jugamos a escondernos debajo de las sábanas, damos volteretas, saltamos…

Esto supone para mí una recarga de energía y motivación espectacular.

Te animo a probarlo, no hay días malos cuando has podido compartir estos momentos.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

5 Comments

  • yolanda

    13 noviembre, 2014

    Qué gran artículo has escrito. Debería grabar me lo a fuego porque el estrés laboral, unido a las tareas hogareñas me crispan mas de lo debido algunos días. Yo me desohogo escribiendo el blog con mi hijo. Pasate. Es en clave de humor. Un beso y voy s leer el enlace

    • Neus Virgili

      13 noviembre, 2014

      ¿Ves? Los adultos acabamos encontrando nuestras vías de escape 😉 Ahora mismo me paso por tu blog, ¿lo escribes a medias con tu hijo??? ¿Qué edad tiene?? Un besote!

  • alejandra

    20 noviembre, 2014

    Gracias Neus, me doy cuenta que a veces estoy enojada por cosas tan mínimas y sin importancia….esa pregunta de si me acordaré del motivo de mi enojo en 5 – 10 años mas ufffffffff , me lo dijo todo.
    Ahhhh, Ya contesté la encuesta 😉
    Saludos

    • Neus Virgili

      20 noviembre, 2014

      Es que tomar perspectiva nos ayuda muchísimo a tener claras nuestras prioridades. Gracias por comentar y suerte en el sorteo! 😉