Por qué deberías celebrar tus errores

Por qué deberías celebrar tus errores

En los últimos vídeos te he estado hablando de por qué deberías celebrar cada una de tus pequeñas victorias e incluso te he dado ideas sobre el cómo podrías hacerlo.

Bien, pues que la fiesta no pare, porque, hoy te voy a hablar de por qué deberías celebrar con más entusiasmo, si cabe, cada uno de tus errores, fallos o despropósitos.


Celebrar los buenos momentos, nuestros éxitos… Dentro de lo que cabe, suele ser la parte fácil, ¿no? ¿Pero qué pasa cuando los resultados no son los que nos esperábamos?

Vamos a hablar de por que deberíamos celebrar esos tropiezos cuando nos enfrentamos a retos que no superamos a la primera.

Lo cierto es que el fracaso no tiene demasiada buena fama. No se habla demasiado bien de él, es algo que intentamos esconder o disimular. Y si no te has dado cuenta, simplemente tienes que ver una rueda de prensa, después de unas elecciones, y verás que ¡todos los partidos han ganado! «Que si en número de votos absolutos, que si en porcentaje de votos, que si soy el partido que menos votos ha perdido…» En fin…

En cualquier caso, poner todas las ganas en algo y que no funcione no es divertido, ¿no? Puedes sentirse triste, puedes sentirte decepcionada, desanimada o, incluso, puedes estar furiosa.

El problema viene cuando nos quedamos enganchadas en esas emociones, porque entonces nuestra esperanza, nuestra motivación y nuestras ganas de ver alternativas se van haciendo pequeñitas, pequeñitas…

Hasta que llega un momento en el que decidimos que no vale la pena volver a intentarlo y ahí es donde está el verdadero error.

¿Qué va a pasar si no lo intentas de nuevo? Pues lo cierto es que, si no lo intentas de nuevo tienes resultados garantizados: 100 por 100 garantizado que nunca lo vas a conseguir.

Y esta opción no mola, ¿verdad?

Entonces vamos a ver qué podemos hacer para reaccionar de otro modo.

¿Qué pasaría si tuvieras una respuesta con una actitud más optimista y te centrarás en ver qué es lo que ha ido mal, dónde puedes mejorar las cosas y qué puedes aprender de lo sucedido?

Podrías centrarte en ver si hay algo que te dé alguna pista, que te dé más información, para que, la próxima vez que lo intentes, tus probabilidades de conseguirlo sean más elevadas.

Y así siguiendo una, otra, otra vez, otra vez… Hasta obtener los resultados que quieres.

No hay nada que pueda frenar a una persona que lo intenta, vez, tras vez, tras vez, tras vez, hasta que lo consigue. Ese es el único camino para conseguirlo. ¡Los que se rinden nunca lo consiguen!

 

Basar tu éxito en la chiripa

 

Imagínate cómo sería nuestro mundo si todo el mundo intentará las cosas una única vez.

Una vez, lo intento, hay un contratiempo, ya no ha salido como yo quería… Nos damos por vencidos y a otra cosa mariposa.

¿Te imaginas cómo sería el mundo si todo el mundo abandonara tras un primer intento?.

Entonces, cómo vamos a basar nuestro éxito en la chiripa. ¡Porque eso es chiripa! ¡Que te salga bien la primera vez es chiripa!

¿Todo lo que quieres conseguir en la vida lo vas a dejar a merced de un golpe de suerte?

Hay personas que juegan a la lotería y cada semana hay uno o dos ganadores… ¿Vale? Bien, cada semana hay una o dos personas, de todassss las que llegan a jugar, a las que les toca un premio. Pero yo me pregunto… ¿Tú crees que esas personas van a comprar el boleto de lotería, lo compran y dicen «ahora me voy a mi jefe y lo mando la mierda porque ya tengo mi boleto de lotería y confío en que me va a tocar»? Pues no creo que haya nadie que lo haga, ¿no?.

Todo el mundo sabe que las probabilidades de que te toque la lotería, o de que te salga algo muy difícil bien a la primera, son pura casualidad.

Y yo, personalmente, no me conformo con dejar que mi satisfacción quede en manos ajenas, en manos de la suerte. Prefiero ser yo quien trabaje y se labre el camino.

 

Es una señal del universo

 

A todos nos gustaría que las cosas nos salieran bien a la primera. Por supuesto, intentar algo que te hace muchísima ilusión y que por casualidad, pues a la primera, te salga bien.

¿Pero qué pasa? Que hay personas que cuando sucede esto, hacen la siguiente interpretación de lo sucedido. Dicen «esto es una señal de que no debo hacerlo» Y se quedan ahí atascados con eso. «Es una señal, como no me ha salido bien el universo me quiere decir que no lo intente, porque esto no es para mí«.

Bueno pues eso es una forma de interpretarlo.

Tú también podrías decir o pensar: «Mira, esto que quiero conseguir es tan gordo que el universo quiere asegurarse de que realmente lo quiero, ¿no?. Porque esto va a cambiar mi vida, la de toda mi familia, la de todas las personas que conozco y la todas las personas con las que me relaciono. El universo me lo está poniendo difícil porque esto vale muchísimo la pena».

Mira, la mayoría de personas de éxito, la mayoría de personas que consiguen lo que quieren, tienen resiliencia. Esa capacidad para sobreponerse a la adversidad y, también, perseverancia, constancia y disciplina. Y esto no es casualidad.

Las personas que desarrollan estos hábitos tienen muchos más números de conseguir todo lo que se proponen. Y aunque también experimentan miedo de vez en cuando, no dejan que esto les detenga.

 

Miedo a fracasar

 

El miedo al fracaso existe, todos lo tenemos. Así que si pensabas que tú eres la única que tiene un miedo horrible a fracasar pues, lo siento, esto no te hace distinta. Todos tenemos miedo.

Lo que cambia es lo que decidimos y lo que nos decimos a nosotras mismas cuando los resultados no son los que esperábamos.

¿Te has fijado alguna vez de en qué es lo que te dices? ¿Te vas diciendo que no sirves para nada? ¿Te vas diciendo que nunca lo vas a conseguir? ¿Qué no vale la pena intentarlo? ¿Qué tanto esfuerzo nunca servirá de nada?

Ostras, si tienes a esta animadora interna todo el rato acompañándote… No me extraña que acabes dándote por vencida.

¡Hay que cambiar el chip!

Tus resultados van a ser muy distintos si en lugar de eso te dices «estoy un paso más cerca de conseguirlo, ahora tengo más información para lograrlo, el que la sigue la consigue…»

Con ese tipo de mensaje, la cosa cambia.

Todos los retos a los que nos enfrentamos nos hacen más fuertes, porque hacen que nos esforcemos, hacen que aprendamos cosas nuevas y prestamos atención a todo el aprendizaje que podemos extraer. Hace que busquemos alternativas «si esto no ha funcionado así voy a buscar otra forma de conseguirlo»

Y, en definitiva, que nos volvamos más fuertes porque nos estamos estirando, estamos saliendo de nuestra zona de confort, viendo qué más podemos desarrollar para conseguirlo…

Entonces, ¡cuando llegue un fracaso celébralo! Sólo fracasan aquellas personas que están en movimiento. Sólo fracasan las personas que están tomando acción y luchando por conseguir sus sueños.

Los que se quedan en casa encerrados porque están muertos de miedo y su miedo les paraliza y deciden que se van a quedar ahí, que ya están muy bien… ¡Nunca fracasan! Estos nunca fracasan, nunca se equivocan, nunca cometen errores… ¿Por qué? Porque no están intentándolo y, en definitiva, no van a lograr nada y tampoco están viviendo una vida significativa.

Es importante empezar a ver cada fallo como una oportunidad de aprender y de crecer.

Yo lo he dicho muchas veces: el fracaso no existe, el fracaso sólo son oportunidades de aprendizaje.

Cada fracaso es una oportunidad de aprender algo que no sabías hasta el momento.

Así que te animo a que empieces a celebrar tus éxitos, todas tus pequeñas victorias y también tus fracasos. Porque esos fracasos que estás cometiendo y los que vas a cometer y los que vamos a cometer, son los que nos van a permitir comernos el mundo

Te lo he dicho muchas veces, el punto en que estás ahora y el punto al que te diriges (tu gran meta, tu objetivo, tu sueño…) no están unidos por una línea recta ascendente. Vas a encontrar baches por el camino. En ocasiones tendrás que deshacer parte de lo recorrido y en otras, quizá, hasta necesites buscar un sherpa que te acompañe y te guíe porque va a haber una serie de árboles que no te van a dejar ver el camino, ni saber cómo continuarlo.

Pero pase lo que pase, la meta sigue estando en el mismo sitio. Hagas lo que hagas, des las vueltas que des, tanto si avanzas en línea recta como si luego retrocedes dos pasos… La meta no se mueve.

Por muchas dificultades que encuentres, tu meta sigue estando ahí, fija en el horizonte.

 

Celebrar la persona en la que te estás convirtiendo

 

Un fracaso por sí mismo no nos define, todos tenemos fracasos.

Lo que nos define es cómo reaccionamos a lo sucedido, cómo reaccionamos a esos errores que hemos cometido, la forma en la que los adaptamos, la forma en que seguimos avanzando, o no.

Todos tenemos días malos, días en que las cosas no van como esperábamos, pero cada bache es una nueva oportunidad de aprender, de crecer y de hacer cosas nuevas.

Cuando somos capaces de ver la situación así, estamos ampliando muchísimo nuestra perspectiva, estamos cambiando nuestra forma de pensar, estamos empezando a trabajar un mentalidad de éxito. Porque las personas exitosas ven los fracasos, precisamente, como una oportunidad.

Cada vez que cometas un error, cada vez que las cosas no vayan como tú querías… ¡Celébralo!

Porque simplemente es un buen motivo celebrar que te estás estirando y que te estás convirtiendo la persona que va a alcanzar todo lo que te propongas

Así que con cada error celebra que te estás convirtiendo en una persona proactiva, una persona que toma acción, que tiene claro hacia dónde llegar y que no se va a dar por vencida hasta conseguirlo.

Espero que el vídeo te haya gustado. Si es así dale manos arriba en YouTube, compártelo con cualquier persona a la que le pueda interesar y si todavía no estás en mi lista de suscriptoras, suscríbete, porque mando contenidos que no están ni en el blog, ni en YouTube, ni en ningún otro lado más, así que te espero.

Un besote y hasta la semana que viene.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

Comments are closed.