3 preguntas que toda mamá debería hacerse para reconectar con su instinto materno

Imagen cortesía de Jeroen van Oostrom / FreeDigitalPhotos.net

 

Al quedarnos embarazadas emprendemos un largo camino, muchas veces pasamos los nueve meses del embarazo leyendo e informándonos sobre la evolución del embarazo y el proceso de parto, pero una vez tenemos a nuestro bebé en brazos empieza el auténtico reto.

Criar y educar a nuestros hijos exige entrega y dedicación a largo plazo, se trata de una carrera de fondo que debemos emprender con la mayor responsabilidad y consciencia posible.

El trabajo introspectivo y reflexivo es imprescindible para tomar decisiones seguras y meditadas.  Las respuestas y soluciones fáciles no suelen ser las más adecuadas, es importante reflexionar sobre los distintos caminos que podemos escoger en la crianza de nuestros hijos y sus posibles consecuencias.

 

Como hemos visto en otros artículos, debemos huir de las soluciones fáciles, no queremos solucionar las cosas aquí y ahora para tener que recomponerlas dentro de unos años, una gran inversión de tiempo y dedicación en el cuidado y crianza de nuestros hijos durante los primeros años de su vida, nos va a reportar grandes satisfacciones en el futuro.

Muchas veces aparecen inseguridades o dudas al escuchar los comentarios y aportaciones que familiares, amigos e incluso desconocidos tienen que hacernos sobre la mejor forma de criar a nuestros hijos.

Cuando tengas dudas, sientas que son propuestas que no acaban de encajar con lo que tú sientes y no sepas realmente qué decisión tomar, responder a estas tres preguntas te permitirá simplificar al máximo tus dudas y tomar decisiones conscientes.


Cómo

 

Seguro que has tenido que escuchar comentarios del tipo «¿Otra vez en brazos? Deberías dejarlo más tiempo en el cochecito», «¿Ya vuelves a estar con la teta fuera? Es mejor que tome pecho cada X horas…«.

Cuando te encuentres con preguntas de este tipo y empieces a dudar sobre el mejor camino a seguir, simplemente pregúntate:

¿Cómo se hacía esto hace mil años?   ¿Cómo lo hacen el resto de mamíferos?

 

Si tan indispensables fueran las habitaciones separadas, los horarios estrictos y el uso de aparatos modernos, haría tiempo que nos habríamos extinguido.


¿Por qué?

 

¿Por qué deberías hacerlo de un determinado modo?  ¿Existe alguna base científica que sostenga el razonamiento o tiene su origen en falsos mitos y creencias?

Ante determinadas afirmaciones que parecen ofrecer una única forma de hacer las cosas es muy útil preguntarnos ¿por qué tengo que hacerlo así? ¿Cuál es el motivo que hace que esto sea imprescindible y necesario?

Esta simple pregunta te ayuda a abrir tu mente y nos permite comprobar muchas veces que no hay nada que sustente ese razonamiento.

Además, ¿por qué debería ser mejor lo que te aconseja una tercera persona que lo que te dicta tu propio instinto?

Tu/s hij@/s te han escogido a ti como madre, con tus defectos y tus virtudes, con tu capacidad para encontrar las soluciones que ellos necesitan, así que olvídate de los remedios que te ofrecen otros, tú tienes todas las respuestas, sólo necesitas conectar con ellas.


¿Qué recuerdo tendré de esta situación dentro de 5 años?

 

Muchas veces discutimos con nuestros hijos o entramos en conflictos que acaban en rabietas por su parte porque no somos capaces de ver la importancia relativa de algunas decisiones o costumbres.

¿Es realmente importante que discutas con tu hij@ porque quiere ponerse un zapato de cada color o combinar camisetas de rayas y pantalones de cuadros?

A menudo somos los adultos los que nos obstinamos en llevar una decisión hasta sus últimas consecuencias cuando realmente no hay nada importante que lo sustente y sólo estamos repitiendo patrones aprendidos durante nuestra propia infancia; perpetuando creencias y estilos de crianza con los que realmente no estamos de acuerdo, pero que afloran de forma inconsciente cuando menos lo esperamos.

Nuestros hijos crecerán y se convertirán en adultos hagamos lo que hagamos, pero la forma en que los acompañemos durante este camino será lo que marcará la diferencia.

El mejor regalo que puedes darle a tu bebé es convertirte en una figura de apego segura, empática y cercana; acompañarle de forma respetuosa en su desarrollo, fortaleciendo su autoestima e independencia, y para ello es imprescindible que realices un trabajo personal de introspección y autoconocimiento.

 

Para ello el poder de estas tres preguntas es impresionante.   Pruébalo y verás cómo vas a ganar en tranquilidad, ganarás perspectiva al cuestionar el origen de tus propias creencias y tomar tus decisiones de forma consciente.

¿Utilizas otras estrategias para tomar decisiones sobre las necesidades reales de tus hijos? Estaré encantada de conocerlas e incorporarlas a mi repertorio.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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