3 Motivos Por Los Que Deberías Dejar de Decir Que No Tienes Tiempo

Hoy vamos a cerrar con esta serie de vídeos dedicados a todas las que alguna vez hemos exclamado «Es que no tengo tiempo para nada!!!«.

Esta es una expresión que todas, todas, TODAS, hemos utilizado en algún momento de nuestra vida (puede que incluso en la última hora! 😉 )

Normalmente recurrimos a ella cuando tenemos muchos frentes abiertos, muchas tareas a las que atender…

También la usamos cuando alguien nos pide algo.  Como nos cuesta horrores decir que no y nos cuesta muchísimo negarnos a colaborar en algo, sale ese socorrido «Ay….es que no tengo tiempo«.

Incluso llega un momento en el que parece que se convierte hasta en un motivo de orgullo al insinuar que tú no tienes tiempo, y por lo tanto la otra persona se está dedicando a tonterías cuando tú realmente te estás dedicando a cosas muy importantes.

Y hoy vamos a desmontar todo esto.

Dale al play para escuchar los 3 motivos por los que deberías dejar de decir que no tienes tiempo:

 

 

1.  No es verdad que no tengas tiempo

 

El primer motivo es porque no es verdad!

No es cierto que no tengas tiempo.

Desde el empresario más exitoso, hasta tu actor favorito, pasando por ese emprendedor que está sacando adelante su proyecto mientras trabaja a tiempo completo en otra empresa, por la mamá que se queda hasta las 3 de la madrugada haciendo cosas, e incluyendo aquella que sólo tiene para ella esos 15 minutos que sus hijxs hacen de siesta.

Tú, yo y todo el mundo tenemos el mismo tiempo.

24 horas al día.

 

2. Te estás auto-boicoteando

 

Decir que no tienes tiempo rebaja tus niveles de auto-exigencia.

Hace que nos acomodemos a una situación que realmente no nos gusta.

Por ejemplo diciendo:

Ay sí, me gustaría cocinar de forma más saludable pero es que no tengo tiempo…

Me gustaría hacer ejercicio, pero es que realmente no tengo tiempo…

Y así dejas de hacer algo que realmente es importante para ti.

Nos quedamos aferradas a ese no tener tiempo, en lugar de buscar la forma de conseguir nuestras metas.

Deberíamos enfocarnos en todo lo que sí podemos hacer y dejar de quedarnos aferradas a una excusa que no nos permite avanzar.

Además, estar quejándonos y repitiendo constantemente que no tenemos tiempo, acaba provocando que no valoremos todo lo que sí hacemos, como si lo único importante fuera que no tenemos tiempo, sin darnos cuenta de todo lo que sí estamos haciendo y todo lo que sí estamos consiguiendo.

Esto, no mola.

Hay que fijarnos en todo lo que sí hacemos en lugar de quedarnos paradas dando vueltas a aquello que no conseguimos.

 

3.  Es todo cuestión de prioridades

 

Como hemos visto, el tiempo está ahí para todos; lo que marca la diferencia es cómo usamos nuestro tiempo.

Tiempo tenemos, así que quizás lo que no hacemos bien es gestionar nuestras prioridades.

Todo se reduce a un conflicto de prioridades.

Si crees que no tienes tiempo, lo que tendrías que hacer es revisar a qué estás dedicando tu tiempo.

Si siempre, siempre, siempre,  tienes tiempo para ver una maratón de series, ver un programa que ni te viene ni te va… Tienes tiempo para leer cualquier novela pero no encuentras tiempo para leer otra clase de libros que aumentarían tus conocimientos o formación; probablemente tienes un conflicto de prioridades.

Aunque a ti te dé la impresión de que tienes muy claras tus prioridades (tu familia, tu desarrollo personal, tu emprendimiento…), revisa por favor si esto es coherente con el tiempo que realmente estás invirtiendo en estas actividades.

Puede ser que en tu mente te estés diciendo una cosa, pero en la práctica no lo estés llevando a cabo.

Y lo que cuenta aquí es la práctica, aquello en lo que estás gastando tu tiempo realmente es lo que está definiendo tus prioridades.

RevIsa este tema.

Y una vez tengas realmente claras tus prioridades, ya podrás cambiar el discurso.

En lugar de decir «Es que no tengo tiempo para esto«, podrás empezar a decir «Esto, ahora mismo, no es una prioridad para mí«.

Este simple cambio te va a posicionar de otro modo, porque ya no vas a quedar en una posición de víctima en la que no consigues las cosas; sino que tú vas a estar decidiendo en qué inviertes tu tiempo y en qué no.

Y si tienes clarísimas tus prioridades pero te descubres a ti misma anteponiendo muchísimas otras cosas a lo que realmente quieres hacer o a lo que realmente te aportaría resultados, pregúntate por qué lo estás haciendo; puede que sea por un bloqueo emocional, puede que sea por miedo, pero probablemente no será por falta de tiempo.

 

Algo maravilloso ocurre al sustituir el «No tengo tiempo» por «Esto no es una prioridad para mí»

 

Habrá ocasiones en las que puedas escoger entre planchar la ropa o guardarla sin planchar; y podrás decirte «Planchar la ropa no es una prioridad para mí» y será algo que cuadrará perfectamente con cómo te sientes.

Y habrá otros momentos en los que dirás «Es que no tengo tiempo de salir a pasear o a hacer ejercicio porque cuidar de mí no es una prioridad«….

!!!!!!!

Si hay algo que chirría al escucharte a ti misma decir que no es una prioridad, presta atención a lo que está pasando y aprovecha esta oportunidad para ver cómo puedes conectar con lo que realmente deseas.

 

Deja de decir que no tienes tiempo

 

Todo se reduce a una cuestión de elección.

Tú decides.

Tú decides en qué vas a invertir tu tiempo y necesitas ser consciente de en qué lo estás invirtiendo para realmente saber si vale la pena o no.

De esta forma empezarás a ser verdaderamente coherente contigo misma y tendrás las herramientas, la capacidad y la consciencia para empezar a tomar acción y cambiar todo aquello que no te gusta.

Espero que el artículo te haya gustado 😀

Te espero la semana que viene con otro tema, dando respuesta a una sugerencia recibida por mail.

Déjame en comentarios los temas que te gustaría que tratara en próximos vídeos.  ¡Te espero!

Un besito!!

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

4 Comments

  • Laura Torrent Puig

    13 mayo, 2016

    Ya hace tiempo que dejé de no tener tiempo. Cada uno debe planificarse su día y su vida en general como quiera y no soporto la excusa esta del «no tengo tiempo», cuando luego, como tu muy bien dices, la misma persona se puede tirar 3 horas en el sofá cada día, mirando todo lo que le echen en la tele! Debemos aprender a ser jefes de nuestro tiempo y dejar esta actitud, a veces de víctima, de las excusas que al final muchos terminan por creerse. Se autoengañan y se lo creen!
    Neus, estás hecha toda una coach! 🙂
    Un abrazo

    • Neus Virgili

      16 mayo, 2016

      «Hace tiempo que dejé de no tener tiempo», me encanta!!!!!!! Coincido totalmente, quedarnos atrapadas en las excusas y en una posición de indefensión no nos beneficia nada! Y al final es así, aquello que nos decimos a nosotras mismas crea nuestra realidad…tengamos pues un lenguaje empoderante!! Un besote Laura! :*

  • Nora Martínez Thomas

    6 junio, 2016

    Hola. Neus!! Este del tiempo si que es todo un tema!! jajaja

    Creo que es tal cual dices. Cuando decimos «no tengo tiempo» en verdad se trata de a) no tengo ganas, b) me da miedo o c) no es una prioridad (como decís vos).

    Es todo una cuestión de elección, pero muchas veces por una cuestión de la imagen que damos preferimos decir «no tengo tiempo». Deberíamos sentirnos tranquilas con nuestras decisiones y ser transparentes, pero la costumbre muchas veces nos puede (sobre todo si andamos en piloto automático) y caemos en esta respuesta sin siquiera pensarlo demasiado.

    Al final de cuentas, si querés pasarte ese rato en tu proyecto personal o en tirarte a hacer nada, es una decisión ¡y está bien!

    ¡Será una razón más para estar presentes en lo que hacemos!

    ¡Abrazo!

    • Neus Virgili

      6 junio, 2016

      Completamente de acuerdo!!! Hay como cierto miedo a ser juzgadas, cuando decidir conscientemente que no hacer nada es una prioridad para ti en un determinado momento, está bien!!!! Qué importante conectar con toda esa parte. Mil gracias por tu aportación, un besote!