Cómo superar el miedo a emprender

cómo vencer el miedo a emprender

Adentrarnos en lo desconocido (y esto es precisamente lo que hacemos cada vez que empezamos algo nuevo) es algo que nos asusta y nos da miedo.

Hay una conversación interna que todos tenemos en un momento u otro cuando estamos valorando la idea de poner en marcha nuestro propio emprendimiento:

Que si no tengo formación suficiente, que si nadie me conoce, que quién va a querer pagarme, que si cómo va a ser posible ganarse la vida con esto, que qué pasará si al final todo sale mal, la gente se va reír de mí, voy a hacer el ridículo ante mi familia…

 

¿Te suena? Pues dale al play o sigue leyendo:

 

Miedos específicos los hay de muchos tipos (miedo a no saber vender, miedo al fracaso, miedo al éxito, miedo a cobrar por tu trabajo, miedo a exponerte, miedo a hacer el ridículo, miedo a tomar malas decisiones….).

En fin, que esto da para varios episodios, así que si os apetece que los trate uno a uno en otros episodios sólo tenéis que decírmelo en los comentarios.

Porque hoy vamos a hablar del miedo a emprender, en general.

El miedo por sí solo no tienen nada de malo ni excepcional, todos tenemos miedo, es una reacción normal de nuestro cerebro.

El problema viene cuando dejamos que nuestros miedos nos paralicen y nos mantengan apartadas de lo que realmente queremos.

Esto ya no mola tanto,

Así que hoy vamos a hablar sobre cómo superar el miedo a emprender.

Ahí vamos.

 

1) Dale un nuevo marco al miedo

Los miedos tienen una función adaptativa, nos protegen, intentan que nos mantengamos con vida, porque asocian el hacer algo distinto con un posible riesgo, con posibilidad de morir, y eso es fatal para la supervivencia.

Así que una parte de nuestro cerebro, muy primitiva, se encarga de esta parte, pero es una parte del cerebro que no razona, así que hay que ser muy conscientes de eso para ir viendo que nuestros miedos tienen poco de razonable y no suponen un verdadero peligro para nuestras vidas, al menos no cuando se trata de emprender.

La primera causa del miedo es un pensamiento fugaz que nos lleva a pensar que quizás fracasamos. ¿Pero fracasar en qué? Es un miedo tan irracional que no nos paramos a pensar en qué es lo que significa realmente fracasar.

Porque aunque tú no lo estés reflexionando de forma consciente, hay una parte de ti que sí se está preocupando de controlar esta parte, y es tu cerebro más primitivo.

Para tu cerebro reptiliano la principal preocupación es la supervivencia, entonces, para él, el fracaso en su misión, es la muerte.

No entiende de pequeños fracasos a medias tintas, en momentos de estrés, ésta es la parte del cerebro que toma el mando, y cuando está bajo control, cualquier cosa que nos dé miedo la interpreta como una potencial causa de muerte.

Llegados a este punto sólo hay dos opciones:

  • Aceptar que tiene razón y no ponernos en peligro.
  • O querer demostrarle que no tiene razón.

Y eso está genial, porque nuestro cerebro también está preparado para los cambios, por eso cuando te atreves a hacer algo completamente novedoso y que antes te aterraba, la recompensa es mayor, te entra un subidón de energía, de motivación, ¡te sientes bien, viva, estupenda!

Ese es nuestro cerebro inundándonos de hormonas que nos recompensan por haber tomado el riesgo y haberlo superado.

A mí me gusta ver el miedo como una señal previa a que está a punto de suceder algo alucinante.

Las cosas aburridas y que no nos aportan nada no nos dan miedo.

Así que si algo no te da miedo, es que no vale la pena.

 

2) Siguiente herramienta muy poderosa para vencer el miedo: Ponerte en acción a través de pequeños pasos

Cuando evitamos un miedo, lo estamos alimentando, le estamos dando más poder, cada vez que lo evitas se hace más y más grande y si pasas el tiempo sin hacerle frente, cada vez te da más y más miedo.

Y ojo, el miedo crece pero realmente las consecuencias catastróficas que estamos anticipando no son cada vez mayores, pero a nivel inconsciente pensamos que todavía es peor que antes.

La única forma de vencer un miedo irracional es haciéndole frente, así que cuando una cosa te da miedo, ¡hay que tomar acción!

Pero no tiene por qué ser en plan kamikaze…

A todos nos aterra invertir muchísimas horas, esfuerzo, tiempo y dinero en algo que al final no funcione.

Bueno, pues no empieces a lo grande, empieza con pequeños mini-objetivos que te vayan acercando a tu gran meta.

Así te quitarás de encima esa presión de estar jugándotelo todo a una sola carta y podrás comprobar, que tomas acción y no pasa nada. No mueres.

 

3) Conecta con tu por qué.

La pasión por lo que haces es el mejor antídoto, vence cualquier miedo.

Puede que te aterre fracasar, pero si lo que estás haciendo te encanta, vas a seguir haciéndolo.

No vas a querer abandonar a pesar del miedo, la pasión convierte el miedo en combustible para no querer abandonar.

Así que en caso de duda, pregúntate si estás haciendo realmente algo que te apasione, porque si tus motivos son otros, si sólo lo haces por dinero, pero en el fondo no te motiva, si sólo lo haces porque alguien te ha animado a hacerlo, pero a ti no te llena… Va a ser mucho más difícil que lo consigas.

Y además, nadie debería dedicarse a algo que realmente no le haga vibrar.

 

4) Aterriza tus miedos

Lo cierto es que la mayoría de las veces no estamos enfrentándonos a nuestras peores pesadillas, sólo nos las estamos imaginando.

Dejar nuestra mente en piloto automático nos lleva a montar unas bolas enormes de miedos y temores que no se sostienen si las analizamos bajo un ojo crítico y consciente.

Imagina lo peor que pueda pasar, ponlo por escrito

Lee tu lista de temores y luego pregúntate, “¿y qué? ¿Qué va a pasar si esto se cumple?

Aterriza tus miedos, ponte a pensar en qué es realmente lo peor que podría pasar y ponlo por escrito.

A veces, cuando vemos escrito aquello que nos estaba causando tanta angustia, vemos que realmente no es tan horroroso como lo imaginábamos.

 

5) Inspírate con casos de éxito

En lugar de focalizarte en la frustración, busca inspiración, busca opciones, busca alternativas, ¡siempre hay algo por hacer que todavía no has probado!

Rodéate de personas que estén tomando esos mismos riesgos.

Si en tu familia o círculo social no hay nadie que esté haciendo algo parecido, si todos están acomodados, te va a costar mucho más dar el paso, así que rodéate de personas que quieran hacer cambios.

Conecta con otras emprendedoras, busca un grupo de apoyo, recurre a un coach o a un mentor para que te acompañen en el camino y aceleren tus resultados.

Pero rodéate de personas, lecturas o conversaciones que te inspiren a tomar acción y a convertirte en la persona que necesitas ser para cumplir tus sueños.

Haz algo, lo que sea.

El coraje no es la ausencia de miedo, el coraje es conquistar tu miedo.

No pienses que lo estás haciendo mal por el simple hecho de tener miedo, el miedo es normal.

El miedo es la antesala del crecimiento, es el paso previo a crecer y convertirte en algo más.

Necesitas saber que emprender no es sólo una nueva forma de trabajar, es también una nueva forma de entender el mundo, es un estilo de vida.

Esto es lo que va a hacer posible que todo salga adelante, te va a permitir vencer cualquier obstáculo o miedo que aparezca en tu camino.

El miedo crece y crece y crece cuanto más lo evitamos; así que en caso de miedo: haz algo, lo que sea.

Analiza todo lo que estás haciendo, analiza aquello que te preocupa, piensa en cómo podrías solucionarlo, piensa en qué otras opciones te quedan por explorar, qué alternativa no has probado todavía, pero haz algo, lo que sea.

 

Conclusión

Todos los miedos son válidos, y lo más normal es que experimentes más de uno durante tu viaje emprendedor.

Pero lo que no es deseable, es que permitas que los miedos te aparten del camino.

El miedo sólo desaparece si tomas acción.

El cambio siempre sucede de dentro hacia fuera, no habrá un momento en que las cosas dejen de darte miedo si no haces nada, esto es así.

La respuesta no está fuera, lo único que puede cambiar las cosas es lo que tú hagas, puedes seguir temiéndole al miedo toda la vida o puedes dar un pequeño paso al frente para desmontarlo.

Aquí lo primero con lo que vas a tener que luchar no es un enemigo externo, sino tu propio estado mental que te va a hacer estar cuestionando cada paso que das, llenándote la mente de negatividad y manteniéndote apartada de tus metas.

Si no cambias esa forma de ver el mundo, si no encuentras la forma de detener estos mensajes que llegan de forma automática e inconsciente, no habrá manera de tener éxito emprendiendo.

 

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About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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