“Reflejo” de sintonización, más que una caricia molesta

La primera vez que oí hablar de los bebés que sintonizaban la teta, mi hijo tendría pocas semanas y recuerdo que me quedé completamente desencajada, imaginando que algo así no debía ser precisamente placentero.

Ahora, tras más de 3 años de lactancia materna a demanda, en los que el 95% de las veces sigue durmiéndose al pecho, soy incapaz de recordar cuándo empezó a sintonizar el pecho que quedaba libre, pero estoy segura de que llevamos años así, que se dice pronto.

No hay nada de malo en ello, es más, estas caricias como bien explica Lara de Bebés y Especias en este post, cumple una función instintiva, que es la de estimular el reflejo de eyección de la leche, pero en algunos casos, y según la edad del bebé niño o niña, resultan bastante molestas e incluso dolorosas.

Las primeras semanas tras el nacimiento la alimentación materna es muy poco interactiva, los bebés pasan la mayor parte del día durmiendo, y todavía no reconocen tu cara, pero el momento en que su mirada se cruza con la tuya y te das cuenta de que os estáis mirando, oh! Ese sentimiento es indescriptible.

Muy pronto nuestros hijos desarrollan nuevas y fascinantes habilidades, como el instante en que se dan cuenta que esas dos cositas que se mueven delante de ellos son sus manos, o cuando descubren que las controlan mentalmente y pueden moverlas siguiendo sus propios deseos.

Cogen objetos, los sueltan en cualquier sitio, aprenden a intercambiar las cosas de mano, aprietan, retuercen, estiran…y todo lo que cae en sus manos sufre esta experimentación, incluidos nuestros pechos.

En algún momento pensé que esta “manía” podía ser característica de algunos bebés, pero si pones en común el tema con otras mamás rápidamente te das cuenta de que es algo que hacen si no todos, prácticamente la mayoría de los bebés.

Y es que esta conducta, lejos de ser un plan para torturarnos o ser fruto del vicio, está programada para animar la producción la leche, es por este motivo que la mayoría de madres lactantes ven como sus hijxs necesitan acariciar un pecho mientras se alimentan del otro.

No tiene nada de malo, es algo que resulta muy dulce y que, una vez que sabemos cuál es su misión, es mucho más fácil de entender y acompañar.

Los problemas aparecen cuando no nos sentimos cómodas con esta situación o realmente es una experiencia que nos resulta dolorosa.

Mientras lxs niñxs son pequeños, es bastante fácil redirigir estas conductas exploratorias, basta con taparte con la camiseta, poner la mano delante o coger su manita entre tus dedos.

Pero a medida que van creciendo, aumenta su fuerza y sus habilidades, ya no se distraen con cualquier cosa y tienes que empezar a buscar nuevas estrategias para mantener tu cuerpo a salvo, pues son perfectamente capaces de desenfundar tu pecho antes de que tú puedas siquiera preverlo.

Muchas veces puede resultarnos incómodo o violento que nuestros hijos reclamen tomar teta con tanta intensidad en lugares públicos, y no duden en apartar nuestra ropa para acceder a su fuente de alimento, es por este motivo que muchas mamás, conseguimos llegar a un pacto con nuestros hijos, y fuera de casa o bien ellos no lo hacen o bien nosotras no les dejamos.

Pero… ¿por qué en casa cedemos si es algo que realmente nos resulta desagradable estemos donde estemos?

 

Muchas veces las madres acabamos dejando que sintonicen a pesar nuestro porque sabemos que es la única forma de que se duerman rápidamente, porque ese día están especialmente nerviosos, o porque se nos rompe el alma al quitarles la mano y ver cómo empiezan a llorar desesperados porque les negamos lo único que parece calmarlos en esos momentos.

Sé que hay ocasiones en las que las ansias de sintonización pueden reconducirse y casos en los que se trata de algo habitual hasta el momento del destete.

A día de hoy todavía no tengo claro cómo acabará la situación, pero de momento puedo compartiros las estrategias que he ido utilizando en diferentes momentos de nuestra lactancia:

 

  •  Tapar el pecho libre con el sujetador o la ropa.
  • Cortar acuradamente sus uñas (sí, yo también pensé que podía ser esa la razón, pero incluso con las uñas bien cortitas sigue doliendo horrores).
  • Cogerle el brazo, acariciarlo, hacerle besitos o incluso cosquillas.
  • Redirigir el brazo hacia otro sitio, para tocar su pelo, su cara, etc.
  • teta_antiestresSé que existen en el mercado diferentes objetos pensados para captar su atención y distraerlos,  yo incluso compré una pelota antiestrés con forma de teta, ingenua de mí pensaba que se iba a conformar con una versión artificial, ja! (Pero es genial ver la cara de las visitas cuando la descubren entre los juguetes del peque 😉 )
  • Explicarle con voz dulce, a la vez que apartaba su manita, que la teti necesita descansar.
  • Acercarle el pecho libre tanto como pueda a su carita para que él mismo decida cambiar de teta.
  • Preguntarle directamente si quiere cambiar de pecho, la mayoría de veces, es tan fácil como esto.

Y tú, ¿cómo llevas la búsqueda de esa emisora que nunca llega a sintonizarse? ¿Tienes alguna otra estrategia que te haya resultado útil en estos momentos? ¡Espero tus comentarios!

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

11 Comments

  • Veva

    20 diciembre, 2014

    Lindo post, amo la sintonización de radio teta!

    • Neus Virgili

      20 diciembre, 2014

      En ocasiones es algo adorable sí. Gracias por comentar!

  • Cecilia

    21 noviembre, 2016

    Oh gracias!!! Pensé en algún momento que sólo a mi me pasaba… Trato de distraerla para que no lo haga, pero al dormirse todo termina ☺️

    • Neus Virgili

      21 noviembre, 2016

      Me alegra haber ayudado a tranquilizarte! 😀 PUedo dar fe de que sí, es una etapa y termina pasando. Besotes!

  • Marian

    23 noviembre, 2016

    Es horroroso! No lo soporto…. Lo intento…. Es una tortura. No me duele me molesta HORRORES y NADA lo disuade…. Harta estoy de la manito “acariciadora”. Disculpen, es mi necesidad de exteriorixxar lo q siento.

    • Neus Virgili

      23 noviembre, 2016

      Gracias por compartir tu malestar Marian…Realmente puede llegar a ser muy muy molesto, lo sé. Sólo queda llevarlo lo mejor posible sabiendo que es algo que acabará por desaparecer. Mucho ánimo!

  • Gabriela

    24 noviembre, 2016

    Gracias por compartirlo. Siempre pensé que esto era algo natural, parte de la lactancia…pero nunca imaginé que es para estimular la producción de leche. al principio me molestaba un poco, hoy ya no me resulta molesto. Eso sí, con las uñas cortitas. Me hija tiene 1 año y 6 meses y por ahora no lo hace en público…la voy controlando. Me encantó el nombre “sintonización” de la teta.

    • Neus Virgili

      24 noviembre, 2016

      Qué bien que ya hayas podido dejar esa fase atrás, por muy útil que pueda resultar, no deja de ser algo que puede llegar a ser realmente molesto! Un besote!

  • lili

    24 noviembre, 2016

    En mi caso ha sintonizado con mi codo, que en muchas ocasiones tambien es molesto, pero dependiendo de la edad que tengan, pueden llegar a entender que a mamá le hace pupa y mamá no esta bien, eso se lo he dicho yo varias veces, en mi caso cuando he tenido el codo lastimado y el insistia en hacerme caricias alli mientras mamaba y cuando le decia que me hacia pupa y no me sentia bien, lo ha entendido, estamos hablando de un niño de 2 años y medio.

    • Neus Virgili

      24 noviembre, 2016

      Creo que nunca lo había escuchado con el codo, qué curioso! Y sí, llega una edad en la que es algo más fácil gestionarlo. Besotes!

  • Yazmin

    24 febrero, 2017

    Holaaaa. Mi duda es… si el.motivo fundamental de la radio teta es la eyeccion de lechita y yo no dejo que mi nena lo haga… estoy entonces frustrando algo en ella.o.en mi produccion de leche?