El coste oculto de abandonar tus sueños

El coste oculto de abandonar tus sueños

Hoy vamos a hablar del coste que tiene para ti, tu familia y para el mundo entero el que tú acabes renunciando y dejes de perseguir tus sueños.

Estuvimos la semana pasada hablando sobre el verdadero precio que hay que pagar para cumplir nuestros sueños, Ana nos dejaba un comentario en iVoox que lo sintetizaba perfectamente: “Tu libertad y tus sueños no tienen precio pero el camino hay que pagarlo…

Si no leíste esa entrada te recomiendo que le eches un vistazo porque se complementa perfectamente con lo que vamos a estar hablando hoy, el precio que podemos llegar a pagar si abandonamos nuestros sueños.

Vamos allá.

 

Renunciar a tu propia felicidad

Para empezar vamos a partir de la base de que nuestros sueños son algo que nos ilusiona, que deseamos y que nos haría felices, por lo tanto a lo primero que estamos renunciando es a nuestra propia felicidad.

Y uno de los objetivos últimos que todos compartimos es ser felices, ¿verdad?

Entonces, si la felicidad ya deja de ser algo a perseguir, ¿qué sentido tiene nada de lo que hagamos?

 

La vía rápida que lleva a la insatisfacción

Soy consciente que cuando tenemos ante nosotros la posibilidad de empezar a construir un estilo de vida que nos llevará a alcanzar esos sueños tan ambiciosos, hay algo que nos retiene y nos impide dar el salto a la gloria.

Entramos en conflicto interior, por un lado están nuestros sueños y aspiraciones, y por el otro todos los miedos que aparecen para mantenernos aferradas sin cambiar nada.

Y cuando en nuestra cabeza sólo resuenan frases del tipo “Esto no es para mí”, “Tengo otras responsabilidades”, “Eso está muy bien pero tengo que enfrentar la realidad”

En esos casos la salida aparentemente más fácil y rápida es abandonar, pero precisamente hoy quiero que te des cuenta de lo que estás renunciando al no perseguir tus sueños.

Porque a mi modo de ver, el precio que pagas es mucho más grande de lo que parece.

El coste de no seguir tu corazón, es permanecer el resto de tu vida deseando haberlo hecho.

Vamos a concretizarlo.

 

Trabajar en algo por lo que no sientes auténtica pasión.   

Es probable que al renunciar a tus sueños acabes trabajando en algo por lo que no sientes auténtica pasión.

Ojo, que esto es tremendo.

¿Cuántos años de nuestra vida vamos a pasar trabajando?

¿30, 40, 50???  

¿Y todo ese tiempo lo piensas dedicar a algo que no te llena realmente???

Si no lo habías enfocado así hasta ahora piénsatelo un par de veces, porque esa necesidad de sentirte segura y no abandonar tu zona de confort, está haciendo que dediques la mayor parte de tu vida a algo que no te llena y no te hace vibrar.

¿En qué momento se convirtió esto en una opción válida para ti?

¿Qué estás poniendo delante de todo en estos momentos?

¿Una aparente seguridad laboral?

¿Un trabajo que te paga las facturas a fin de mes?  

¿La necesidad de sentirte segura?  

Más allá del dinero, nadie debería invertir tantos años de su vida en hacer algo que no le apasiona.  ¡Es una fuente de infelicidad asegurada!

¿Cuántas personas conoces que tienen trabajos aparentemente exitosos, que cobran grandes cantidades de dinero a fin de mes, pero se sienten profundamente insatisfechos y desdichados?

Algunos estarán renunciando a pasar tiempo en familia, otros incluso a formar una familia, otros se sentirán profundamente desgraciados y confusos, porque sobre el papel deberían sentirse genial, pero no, su vida es totalmente vacía…

Y cuando uno no le encuentra sentido a su vida suele ser porque no está conectando con aquello que realmente desea hacer.

Si el trabajo o actividad laboral a la que te dedicas actualmente no te llena, por favor, para el carro y ponte a reflexionar sobre qué estás haciendo y a qué estás destinando tu vida.

Todos vamos a terminar dejando este mundo en algún momento, y cuando llegue ese momento, ¿cuál va a ser el sentimiento que quieres que predomine en tus recuerdos?  ¿La satisfacción o la resignación?

 

Te anestesias y pierdes tu capacidad de brillar.

Nadie puede estar toda la vida renunciando a su esencia y no pagar un precio por ello, ya sea a nivel consciente o inconsciente.

Llegará un punto en el que tendrás que engañarte a ti misma para pensar que ya estás bien como estás, que lo importante es la seguridad o el ingreso de nómina a final de mes.

En ese momento aparecerán todas esas voces que te van a decir que hay mil motivos, justificaciones y excusas para no arriesgarte, y eso, suele acabar convirtiéndote en una persona amargada.

Al dedicarte a algo que no te llena pierdes las ganas de seguir aprendiendo, de mejorar en lo que haces, dejas de buscar la excelencia en tu trabajo, dejas de preocuparte por ayudar a otros, te conviertes en una persona que busca cubrir mínimos…

¿Dónde quedan las ganas de seguir creciendo cuando el foco sólo está puesto en cumplir para recibir una nómina a final de mes?

¿Dónde queda tu talento?

Además, si te dedicas a algo que no te apasiona, no vas a poner tu corazón y tu alma en ello, esto hará que tu trabajo nunca sea realmente bueno, otro motivo para sentirte fatal al llegar el final del día.

 

Acabas trabajando para convertir los sueños de otro en realidad

No lo digo yo, ya lo dijo Steve Jobs:  “Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”.  

Que está genial ayudar a los demás, pero ¡no a costa de tus propios sueños!

De hecho, considero que nada te dará más felicidad que dedicar tu vida a transformar la vida de otras personas, pero de forma activa con lo que tú haces, con lo que sabes, con tus habilidades y tu experiencia, porque lo deseas, porque sientes que ¡has nacido para esto!

No porque renuncias a lo que realmente quieres.

 

Metas incumplidas, autoestima por los suelos

Puedes intentar convencerte de lo que quieras, puedes creerte lo que otros te cuentan o lo que tú misma estás repitiendo una y otra vez intentando acallar esa voz interior que te intenta recordar que tú tenías otros planes…

Pero lo cierto es que en lo más profundo de tu ser vas a saber que te has rendido, que tenías la oportunidad de hacer las cosas de forma distinta, y no apostaste por esa opción.

Dejar de perseguir tus sueños y sumarte al montón de las metas incumplidas, es sinónimo de infelicidad.

Ya no sólo por estar renunciando a algo que te haría sentir mejor, sino por lo mal que sienta el saber, aunque sea muy en el fondo, que te has rendido.

Y eso hará que tu autoestima acabe por los suelos.

 

Renuncias a ser tú misma

Otra renuncia, y ¡de las gordas!

Este será un cambio que no sucederá de la noche a la mañana, va a ser bastante gradual, pero un día te levantarás y te darás cuenta de que tú antes no eras así, que te has convertido en una persona distinta, y no será un descubrimiento en el sentido agradable de la palabra.

Yo no sé por qué sucede pero sí sé que todos tenemos algún anhelo bien gordo dentro de nuestro corazón, un sueño a desarrollar, una misión por cumplir… ¡eso está ahí por algo!!!

Renunciar a convertir todas esas ideas en realidad, es en el fondo renunciar a aquello para lo que hemos nacido.

 

Cambio en el carácter, agresividad y mal rollo

Bueno, está claro, si estás renunciando a todo eso, no vas a sentirte especialmente bien, más bien al contrario y la mayor parte del tiempo te sentirás enfadada, sin saber por qué.

De mal humor, con poca paciencia, con pocas ganas de hacer nada, irritable, saltando a la primera de cambio…

Y es probable que ver a otras personas que están trabajando para cumplir sus sueños te haga despertar todo tipo de sentimientos negativos hacia ellos, al fin y al cabo son un recordatorio de que tú también puedes hacerlo, y no lo haces.

Los sueños incumplidos pueden convertirse rápidamente en una fuente de resentimiento y amargura al dejar que los pensamientos negativos y las emociones tóxicas penetren en tu vida.

 

Esto no va a ir a menos

¿Sabes qué?

Algunos de nuestros sueños esconden nuestros deseos más profundos y estos son tan poderosos que ir posponiéndolos no va a hacer que desaparezcan…

Los sueños, al igual que la verdad, buscan salir a la luz.

Están en tu corazón por algún motivo, tienen una misión y deben ser escuchados.

La gente sueña por alguna razón.

Estamos dotados de una capacidad natural para apuntar hacia cosas más grandes.

Si los sueños no estuvieran destinados a ser perseguidos y a hacerse realidad, entonces la naturaleza no nos habría predispuesto a soñar de esta manera, ¿no?

 

Vivir sin llegar a vivir

Demasiadas personas pasan por sus vidas de puntillas, sin hacer ruido, sin marcar la diferencia, sin trascender, negándose una vida extraordinaria…

Completamente envueltas en las monótonas, aburridas e intrascendentales rutinas del día a día; sin tan siquiera percatarse de todas las oportunidades maravillosas que nos ofrece la vida.

Y da igual la edad que tengas, tu situación personal, tus responsabilidades… ¡Da igual!

Nunca es demasiado tarde para perseguir tus sueños.

Tal vez te preguntes si será fácil.  No creo.

¿Habrá momentos en los que sentirás miedo? Probablemente.

¿Llegará un día en que te arrepentirás de haber perseguido tus sueños? Apuesto a que no.

 

El coste para tus hijos

A veces ponemos a nuestros hijos como excusas por no estar persiguiendo nuestros sueños.

Diciendo que no podemos hacerlo porque nos quitan todo el tiempo disponible y ostras… Eso está fatal.

Es casi seguro que tu tiempo se ha visto reducido y es muy limitado, pero en ese caso, no digas que es porque ellos no te dejan!

Cambia el discurso, responsabilízate tú de lo que te sucede y admite que ahora mismo tu prioridad es otra, y decide voluntariamente que no lo vas a hacer.  

La energía es totalmente distinta, no te quedarás anclada en las excusas, ¡ni culpando a otros!!!!  Sino que vas a hacerte cargo de tu vida y vas a crear el espacio para perseguir tus sueños más adelante

¡Pero hazlo!!!!! ¡Que no se quede en el limbo de por vida!!!

Porque cuando tú decides no ir a por tus sueños, tiene un coste para ti, ya lo hemos visto, pero también tiene un coste para tus hijos.

Se van a perder la oportunidad de verte haciendo algo que amas, sintiéndote orgullosa, satisfecha, enamorada de tu vida, convirtiéndote en un ejemplo de superación, alguien que marca la diferencia; mostrándoles con tu ejemplo que ellos mismos pueden hacer cualquier cosa que deseen.

Y eso es algo que creo que todas las madres deseamos transmitir a nuestros hijos: que son capaces de lo que sea y que pueden perseguir sus sueños, que sus sueños son muy dignos y que vayan a por ellos!

 

Coste para la comunidad

También va a haber un coste para otras personas, especialmente para aquellas que todavía no conoces y que nunca van a poder impregnarse de tus ideas y de tus dones.

Gente a la que no vas a poder ayudar, gente a la que podrías haber contribuido para transformar y mejorar sus vidas, no van a poder experimentar todo lo que tú tienes por ofrecer.

Esto es así, cada vez que renunciamos a aquello que deseamos, estamos haciendo que muchas otras personas se queden sin conocerlo ni experimentarlo.

 

Como ves renunciar a nuestros sueños supone una reacción en cadena que va mucho más allá de tu vida y la de tu familia.

Y esto es lo que me gustaría que reflexionaras hoy:

  • ¿Qué vas a estar sacrificando si continuas viviendo la vida exactamente como la estás viviendo hoy?
  • ¿Qué coste vas a estar pagando?
  • Y si descubres que ese coste es demasiado elevado, ¿qué vas a hacer para solucionarlo?

 

Me encantará que compartas conmigo tus impresiones y comentarios y le des al me gusta en iVoox o me dejas tu reseña de 5 estrellas en iTunes, eso me ayuda a crecer y llegar a más gente, así que ¡te lo agradezco muchísimo!!!

 

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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