[Ejercicio] Desarrollar una mentalidad ganadora con Las 3 ventanas de la percepción

[Ejercicio] Desarrollar una mentalidad ganadora con Las 3 ventanas de la percepción

Si eres una de esas personas que frecuentemente utiliza frases que empiezan con un: “Yo siempre…“, “Yo nunca…“, “Ya sabía yo que…“,… Y además resulta que tus resultados y satisfacción personal no son lo que a ti te gustaría, quédate porque el ejercicio que quiero proponerte hoy, te va a interesar.

 

Tener éxito o no, en lo que consigues, no depende, casi nada, de un golpe de suerte.

De hecho, tener un golpe de suerte enorme, tener muchísima suerte, incluso que te toque la lotería, si tú no sabes cómo gestionarlo, no sirve de nada.

 

La mente es clave

 

Mucha gente busca fuera de ellos mismos la solución a sus problemas, cuando en realidad, el primer viaje que deberíamos hacer es hacia nuestro interior.

Da igual lo que nos suceda, nuestras circunstancias no determinan nuestros resultados y a lo que hay que prestar verdadera atención, es a nuestra forma de pensar y entrenar nuestra mentalidad para convertirla en una mentalidad ganadora.

Tanto si tienes grandes planes en mente y tienes esa certeza de que los vas a conseguir y de que nadie te va a separar de tu meta, que nadie te va a separar del camino, como si en ocasiones te has sentido con ganas de tirarlo todo, de abandonar, de tirarlo todo al garete, pues te va a encantar el ejercicio que hoy quiero proponerte, porque te va a servir para abrir tu mente a nuevas posibilidades de éxito.

Para lograr el éxito en tus proyectos, es imprescindible que desarrolles una mentalidad ganadora, una forma de pensar que te empuje a creer en ti misma, que te dé energía cuando te falten las fuerzas y que te anime a seguir avanzando, pase lo que pase.

Da igual lo que pasa, lo que importa es lo que te dices a ti misma sobre lo que está pasando.

La mente es la clave de todo lo que consigas.

 

Estilos de pensamiento

 

Todos pensamos, pero no todos pensamos igual porque nuestro estilo de pensamiento es aprendido. ¿Esto qué  significa? Que cómo lo hemos aprendido es algo que podemos modificar y que podemos cambiar.

Todos tenemos un estilo de pensamiento, lo que hay que hacer es identificar si nos está perjudicando o incluso si nos está provocando un sufrimiento y un desgaste totalmente innecesarios.

Veamos,  hay personas que por naturaleza son extremistas: piensan y perciben su realidad en términos de blanco o negro, de todo o nada. No ven puntos intermedios. Usan frases como: “Siempre pasa esto…”, “Siempre me sucede esto…”“Yo nunca consigo tal…”“Todo el mundo es así…”…

Este tipo de pensamiento, que es muy frecuente, está polarizado y por lo tanto es muy poco flexible, o tienes éxito o fracasas, o lo consigues o eres un desastre. Y como no acepta más opciones, tampoco se molesta en sacar aprendizajes porque “las cosas o son así o son asa pero yo no puedo hacer nada“.

Luego hay otro que es como el pitoniso, el vidente, el que ya sabe lo qué  va a pasar, que ya sabe lo qué piensan los demás y que utiliza frases como: “Ya sabía yo que…”

Hay otro que me encanta, que es el tremendista. Es el que ve el lado oscuro de la vida, que sólo ve catástrofes, que sólo ve historias de terror. “Ya verás como ahora hago esto y me rompo una pierna…“, “Cuidado no hagas esto porque seguro que tienes un accidente…“, “Fulanito se murió cuando estaba haciendo exactamente eso…

Esto nos lleva a otro tipo de pensamiento, que es el generalista,  el que piensa que algo que ha ocurrido una única vez, y por circunstancias normalmente muy especiales, pues ya va a darse siempre.

Que si una vez te sale algo mal ya te va a salir siempre mal: “Como me salió mal ya no sirvo para esto…“, “Llamé una vez y no me hicieron caso, pues ya no vuelvo a llamar nunca porque no me hacen caso...”.

 

Una percepción distorsionada

 

Lo cierto es que todos estos pensamientos son sólo una percepción subjetiva de lo que sucede, pero a partir de esa percepción elaboramos un discurso que interiorizamos profundamente y que a veces puede ser totalmente destructivo, así que es importante tener en cuenta que nuestra percepción podría ser (y probablemente lo es) totalmente distorsionada.

Quedarnos con una única interpretación es muy arriesgado, nos limita muchísimo el campo de actuación y nos ofrece muy pocas oportunidades.

Y yo, hoy en día, creo que la vida está llena de oportunidades, pero no siempre he pensado así.

 

Las 3 Ventanas de la Percepción

 

Un ejercicio que me ayudó muchísimo (hace muchos años que lo descubrí) y que ven me ayudó mucho en su momento, a entrenar una nueva forma de pensar, sin que yo tan siquiera lo supiera, se llama Las 3 Ventanas de la Percepción.

Este ejercicio nos permite diferenciar las cosas que ocurren a nuestro alrededor, de lo que interpretamos. Lo que realmente ocurre y lo que nosotras interpretamos.

Nos permite separar hechos reales de lo que nuestra mente y nuestros sentimientos crean.

Voy a poner un ejemplo porque creo que es más fácil y luego ya veremos cómo funciona de las tres ventanas.

Vamos a poner un ejemplo de una mamá emprendedora, que tiene una lista de suscriptoras y manda un email a todas sus suscriptoras en las que les pide, por favor, si le pueden contestar a una pregunta determinada, que ella necesita para crear nuevos contenidos ¿vale?

Ella manda este email a sus suscriptoras y recibe una única respuesta.

Esta emprendedora puede coger y puede empezar a pensar “pues no les gustó, pasan de mí, no les interesa lo que hago, no voy bien, bla bla bla…

Pero antes de dar por definitivas estas ideas y todos estos pensamientos que estás teniendo, pues estaría bien analizar la situación empleando esas tres ventanas que te he comentado:

  • La ventana número 1 nos ofrece, simplemente, los hechos reales y objetivos de lo que ha ocurrido. En este caso en concreto sería: enviaste un email a 347 personas y 1 de ellas te contesto a lo que estabas preguntando.
  • La ventana número 2 que es la interpretación que nosotros hacemos de lo sucedido, nuestra percepción de lo ocurrido: “no les gustó, nadie abre mis emails, no intereso, debería buscar una nueva profesión...” Lo que sea, cada uno puede tener una forma de interpretar. Esta es un poco tremendista, es un poco negativa… Una interpretación que no ayuda realmente a esta persona.
  • La ventana 3 que es la más fascinante de todas, que incluyen todas las explicaciones posibles y todas las causas de lo que pasó, o de lo que pudo haber pasado porque a veces sacamos conclusiones sin tener toda la información.

 

Esta última ventana abarca las millones de razones que podrían haber provocado que esa persona no contestará.

Por ejemplo:

  • Que el mensaje acabo en la bandeja al spam.
  • Que tienen el buzón lleno, ha rebotado y no lo han recibido.
  • Que reciben miles de mensajes diarios y el tuyo ha pasado desapercibido, aunque les interesa muchísimo.
  • Que el tuyo, simplemente, no llamó la atención porque tiene que competir con muchos otros mensajes.
  • Que lo vieron y que lo han guardado para leer más tarde.
  • Que querían ponerse en contacto contigo pero tienen vergüenza de escribirte porque te ven como alguien poco cercano, o quizá piensa que su respuesta no es relevante.
  • Quizá leyeron ese mensaje, te iban a escribir, pero lo hicieron en mitad de la calle, les interrumpió un niño, no pudieron contestar y se les olvidó.
  • O tal vez te escribieron pero escribieron mal la dirección de email y nunca llegó.
  • O les dio un mensaje y ya no lo han vuelto a mirar más…

 

Hay millones de explicaciones de todo lo que nos ocurre a diario pero ¿qué pasa? Que damos sólo una por buena y ya está. La aplicamos, así actuamos y así obtenemos resultados.

Realizar este ejercicio a menudo te permite mantener tu mente abierta, te permite distinguir entre un hecho concreto de las conclusiones a las que llegas, separa ficción de realidad.

Además no permite retrasar el juicio sobre lo ocurrido y sobre nosotras mismas (sobre lo que nos decimos a nosotras mismas), cuantas más opciones e interpretaciones hay sobre la mesa, más difícil es considerar que existe una única explicación.

Nos ayuda a cultivar esa curiosidad y ese interés genuino por todo lo que ocurre a nuestro alrededor, porque nos dejamos de centrar tus conclusiones.

Además, apartamos un poco el foco sobre nosotras porque nos abrimos a muchísimas otras opciones y dejamos de ser el centro del universo para convertirnos es espectadoras de todo lo que ocurre. Y eso nos permite ver opciones.

 

Distintas formas de explicar lo que ha ocurrido

 

El objetivo de este ejercicio, de Las 3 Ventanas de la Percepción, es reconocer que, por lo menos, hay 3
formas distintas de explicar lo que ha ocurrido.

Hay 3 formas distintas de explicar un fallo.

Hay 3 formas distintas de explicar tu frustración.

Y aunque muchas personas, en un momento determinado, nos centremos en una única ventana, pues hay que procurar que esa ventana no sea la que ofrece menos luz.

Ya te avanzó que seguramente no va a ser algo rápido e instantáneo.

Hacer este cambio, esta tendencia de darlo todo por sentado y de generalizar interpretaciones o reacciones, a explorar opciones…

Pero es algo que te animo a hacer porque practicar este ejercicio te permitirá expandir tu mente, ver más allá de lo que tú dirías de buenas a primeras, te va a abrir tu forma de pensar a nuevas posibilidades y, en última instancia, te va a ayudar a pensar que quizá no tienes todas las soluciones.

Porque, simplemente, aún no las has observado, aún no ha sido capaz de encontrar soluciones o hay algunas cosas que existen pero que, ahora, ya puedes intuir que a desconoces.

Sé que cambiar esta tendencia, de pensar de una manera determinada, puede llevar algún tiempo. Pero es algo que se puede entrenar y que vale muchísimo la pena.

Espero que lo pongas en práctica hoy mismo y que vuelva por aquí para contarme los resultados, los cambios y todo lo que has experimentado.

Si crees que este ejercicio puede serle útil a más personas, por favor, comparte. Ayúdame a que este tipo de mentalidad, esta forma de pensar, llegue a más gente.

Muchísimas gracias, hasta la próxima.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

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