5 aspectos clave que una mamá a tiempo completo no debe descuidar

La vida como mamá a tiempo completo está llena de momentos interesantes y la recompensa es clara:   tienes la oportunidad de pasar todo el tiempo posible con tus hijos, acompañarles en su crecimiento y no te pierdes nada, eres testimonio de cada pequeño avance y de cada logro.

Una de las razones por las que deseas quedarte en casa es para estar 24 horas al día 7 días a la semana con tu bebé,  pero puede ser que pasado un tiempo te veas completamente desbordada y empieces a sentir que las cosas no son como tú esperabas y te sientas asfixiada.

Quizás visto desde fuera pudiera parecer un gran trabajo, y por supuesto que lo es, lo que pasa es que a diferencia de otros, en este no puedes consultar tus condiciones laborales antes de aceptar el trabajo, ni tienes un sindicato que vele por tus intereses.

La realidad es que te encuentras ante un trabajo que nunca finaliza, en el que no hay descansos, ni vacaciones, ni una paga a final de mes y en el que el listado de tareas pendientes crece de forma exponencial mientras tú pierdes el control de tu vida.

¿Qué pasa cuando metemos en una coctelera la falta de reconocimiento social, con el desgaste emocional y la frustración por no poder llegar a todo?  Que dejas de disfrutar de esta etapa, sientes que no es como tú esperabas, que no estás a la altura de las circunstancias, y que harías lo que fuera por poder recuperar la cordura.

¿Y cuál es el verdadero problema?

Que dejamos nuestras necesidades en un segundo, tercer o cuarto lugar, pensando que así seremos mejores madres, madres más entregadas, madres ejemplares, madres más sufridas

La realidad es que no estamos en una competición y nadie va a poner el freno cuando sea necesario, eres tú quién debe empezar a hacerlo.

¿De qué sirve tanto sacrificio si sólo te convertirte en una persona triste, irascible e infeliz?

Cuando llegas a este estado, empiezas a dejar de ver el valor de la importante tarea que estás haciendo, tu autoestima se resiente, cada pequeña tarea te parece un mundo y vives en una constante espiral de frustración.

Como ya comenté en esta entrada, es vital cuidar de nosotras para poder cuidar bien de nuestros hijos, especialmente cuando vas a volcarte en su crianza 24 horas al día.

La maternidad es un viaje de largo recorrido, y necesitas viajar con el depósito lleno, si insistes en ir siempre al límite llegará un momento en el que te quedarás tirada en la cuneta.  ¿Sí?

Ver desaparecer la mujer que fuiste es cuando menos desconcertante.   Quizás hayas dejado atrás un buen sueldo, algo que no sólo contribuía en la economía familiar sino que te hacía sentir útil, productiva…

La gestión del tiempo cambia completamente, ya no eres dueña de tu tiempo, no puedes disponer de él como quisieras,…todo esto son cosas importantes que de repente, ¡desaparecieron!

Reajustar tu vida es lo más difícil de todo,  si notas que tu paciencia se agota rápidamente y sientes que vas a estallar en cualquier momento, ha llegado el momento de recapitular y ver qué áreas de tu vida estás desatendiendo.

 

Tiempo para ti

 

Habrá quien piense que una mamá a tiempo completo tiene todo el tiempo del día para ella, venga…. ¡¿en serio?!

Dedicarte en cuerpo y alma a tus hijos es gratificante, pero es algo que NUNCA acaba, tú también necesitas esos momentos de descanso para recargar pilas.

¿Recuerdas las actividades que te relajaban antes de tener hijos?

No dejes todo eso de lado.  Busca, establece y respeta tus momentos de desconexión.  Debes comprometerte a realizar estos descansos,  aunque te parezcan el momento óptimo para adelantar otras tareas pendientes, son necesarios para mantenerte sana y satisfecha.

Recargar las pilas te va a permitir enfocar el día a día más serena, con más paciencia, más satisfecha y receptiva.

Una se siente mejor persona y mejor madre cuando está relajada.

 

Tiempo en pareja

 

La vida en pareja es otra de las cosas que cambia completamente cuando tienes hijx/s.

Cuidar y mantener vuestra relación incluye algo más que arañar unos minutos para un revolcón rápido.

Es crucial compartir tiempo juntos, y me refiero a algo que vaya más allá de estar en la misma habitación mientras uno hace zapping en el televisor y el otro consulta el correo en su ordenador.

No es necesario hacer una escapada romántica ni tener una cita en un restaurante para cultivar la relación, además, no siempre resulta práctico.

Lo importante es pasar tiempo juntos interactuando, hablando de cómo ha sido vuestro día, si hay cosas en la dinámica familiar que podrían mejorarse y todo en un ambiente que facilite el huir de los reproches y permita abordar todos estos temas desde el cariño y la empatía.

En algunos casos tampoco será necesario que estéis a solas, compartir por ejemplo las rutinas del hogar, una excursión o una tarde de juegos en familia, es también muy positivo para sentir que se comparte la carga y responsabilidad de la crianza y fortalecer la relación de pareja.

 

Relacionarte con otros adultos

 

Conversar con otro adulto es una de las cosas que más se echa en falta cuando estás centrada en la crianza de tus hijos;  incluso si pasas gran tiempo del día en un parque o zona de juegos, las conversaciones con otras mamás, tratan normalmente sobre lactancia, cacas y otros menesteres.

¿Has intentado alguna vez mantener una conversación con otra mamá a 10 metros de distancia una de la otra porque cada uno de vuestros retoños quería explorar y experimentar por un sitio distinto del parque?

Por si no fuera suficientemente complicado, es prácticamente imposible seguir el hilo de una conversación porque cualquier grito, queja o ruido llama vuestra atención y tenéis que dejarlo todo a medias.

Lo ideal sería disponer de algún momento a solas durante la semana para poder tomar un café entre amigas, pero si esto no es posible, siempre podéis comprometeros a dejar de lado las conversaciones sobre temas infantiles, y centraros en otros temas que también os interesen y os mantengan conectadas con la vida adulta 😉

 

Mi pijama y yo

 

Estar en casa todo el día no es incompatible con la idea de prestar atención a tu ropa, arreglarte y sentirte guapa.

Es mucho más fácil sonreír y sentirte satisfecha cuando sientes que no te has abandonado y no mueres de vergüenza cada vez que abres la puerta al mensajero.

Cuida de tu apariencia, no por vanidad ni coquetería (o sí!), hazlo para sentirte bien y para poder plantarte en la calle en menos de 2 minutos en cuando los niños accedan a salir de casa, antes de que cambien de opinión.

 

Disfruta el momento con los 5 sentidos

 

En lugar de pensar todo el día en todo aquello que no estás haciendo, o en todo lo que está agotando tu paciencia, enfócate en todo lo bueno que sí estás consiguiendo.

Estás criando a tus hijos en primera persona, eso es una oportunidad que no todas las mujeres tienen, aprovéchala.

Cuando estés con tus hijos, pon en ellos toda tu atención.  No finjas que te sientas con ellos en el sofá esperando a que se despisten con algo para escabullirte y hacer otras cosas.

No.

Esa no es la solución.

Probablemente no podrás hacer lo que querías porque notarán que desapareciste, y cuando tengas que dejar a medias lo que querías hacer y volver con ellos, lo harás de peor humor.

La mejor forma de recordar por qué escogiste quedarte en casa pasa por desocupar tu mente de todo y centrarte en algo tan sencillo como observar a tus hijos mientras anotas mentalmente todas las experiencias positivas que estáis compartiendo.

Fíjate en sus ojos, sus orejas, su respiración, sus manos, ese mechón despeinado, sus ocurrencias, su cabezonería, su alegría al conseguir algo por sí mismos, cómo se mueven, cómo hablan, la expresión de su cara al descubrir que los estás observando…la liberación de oxitocina y el reenamoramiento están asegurados.

About The Author

Neus Virgili

Licenciada en Psicología y madre de un niño. Sé por experiencia que la maternidad es un periodo vital muy intenso en el que florecen en nosotras sentimientos y emociones para los que nadie nos había preparado, pero se convierte también en una oportunidad única de desarrollo y crecimiento personal si sabemos darnos cuenta. Neus Virgili

14 Comments

  • Marta

    12 marzo, 2014

    Parece que hayas escrito este artículo pensando ene mi, porque ahora mismo estoy en un punto que todo me supera, de bloqueo y de no saber que hacer!!!!

    • Neus Virgili

      12 marzo, 2014

      Ay Marta, cómo te entiendo!!! ¿Has visto qué área es la que estás descuidando más? ¿Qué es lo que te está pasando factura? No intentes ir a por todo, simplifica, prioriza y una cosa cada vez.

  • alba

    12 marzo, 2014

    Cuanta verdad en tus palabras….y no es fácil mantenerse, a veces todo se desorganiza…y hay que organizar rápido de nuevo. Encontrar maneras, caminos, para ir logrando estar bien con la mamà que somos y la mujer que somos….a veces no es fácil ehh
    Gracias…buen post!

    • Neus Virgili

      12 marzo, 2014

      Las mamás siempre andamos reequilibrando, verdad?? ¿Será una habilidad que nuestros hijos nos ayudan a desarrollar? Estoy segura. Un besazo y gracias!!!!

  • Hilda María Delgado

    13 marzo, 2014

    Me encanto!!!!, me sentí muy identificada

    • Neus Virgili

      13 marzo, 2014

      Gracias Hilda! Son sentimientos más que habituales pero no por ello debemos pensar que ya están bien. Hay que saber qué falla para encontrar la forma de disfrutar de esta etapa plenamente. Un beso!

  • Leticia

    13 marzo, 2014

    Jajaja! Justo hoy mis dos hijas y yo nos sacamos el pijama a las 3 de la tarde!!!

    • Neus Virgili

      13 marzo, 2014

      Pues claro!! El problema viene cuando lo haces porque te has abandonado y no cuidas de ti misma, de lo contrario…viva la fiesta del pijama! 😉

  • Karina De Hiancia Fonseca

    21 marzo, 2014

    Hola Neus!!, ayer leí tu artículo y me quede con ganas de escribirte, la verdad no pude hacerlo de inmediato si no hasta hoy. Heme aquí para compartirte lo siguiente. Soy madre de una nena de 9 meses, Ío victoria, y bueno releyendo de nuevo me encuentro con fragmentos de lo que me ha pasasdo ami como muchas otras madres. De los 5 aspectos que mencionas hubo tres o cuatro que me recuerdan días pasados. Primero, hubo momentos en que por querer terminar mis actvidades y tener tiempo “para mí” me enfrascaba en terminar todo lo que me había propuesto durante el día, eso provocaba que cuando mi hija me necesitaba o lloraba por algo y le atendía, no lo hacía con todos mis sentidos, pues me sentía ansiosa por regresar y terminar la actividad que estuviera haciendo, en consecuencia cuando volvía a pedir mi atención me sentía de mal humor, fustrada por no terminar todo lo que quería y por no tener el tiempo que quería para mí, y si lo tenía siempre estaba ansiosa pensando que pronto íba a llorar por algo, y entonces volvería la frustración, esas cosas me hacían estar casi todo el tiempo en pijama y así sucesivamente con lo démas, una cosa puede llevarte a la otra y volverse un vicio, y entonces terminar sintiendose culpable. Segundo, lo de la pareja no está nada mal, al contrario hacemos buen equipo atendiendo a nuestra hija cuando estamos juntos y también mutuamente con exepción de que tenemos pocos encuentros sexuales.Tercero, hablar con adultos, si lo hago pero nuestros intereses en común son pocos y bueno aveces quisiera tener a lguien con quien platicar de mis cosas, independientemente de que tenga un marido a quien contarselo. Por último, todo esto que he pasado lo he visto positivo, pues he ido aprendidendo, desechando hábitos, actitudes y mejorando las forma en que hago las cosas y me organizo, eso último de organizar es algo que me gusta y estoy atendiendo mejor, y bueno gracias por compartirnos de ti. Gusto en conocerte y me daré mi tiempo para escribirte y compartir, saludos a todas.

    • Neus Virgili

      24 marzo, 2014

      Muchas gracias por compartir Karina! Todo se complica cuando perdemos de vista que decidimos quedarnos en casa para disfrutar de la crianza de nuestros hijos. La maternidad es un proceso de aprendizaje sin fin, aunque frecuentemente nos pone a prueba, nos permite crecer y desarrollarnos enormemente. Encantada de tenerte por aquí. Un beso!

  • pitujones

    21 abril, 2014

    madre mía parece que me mires por un agujero! !! mi pequeña tiene 16 meses y así llevo yo en pijama tengo depresión postparto y además vivo en Inglaterra, vine embarazada de casi 7 meses y mi vida ha cambiado tanto…. eso sí mi hija es el mayor regalo pero hay días que me viene grande

    • Neus Virgili

      23 abril, 2014

      Sentirnos superadas es más que esperable, la maternidad supone un gran reto y exige mucho de nosotras mismas, pero a la vez nos permite ver nuestras limitaciones y encontrar la energía para mejorar como personas. ¿Tienes algún grupo de apoyo ya sea físico o virtual? Te sería de gran ayuda en estos momentos

  • vivi

    23 octubre, 2014

    Me impresiona lo exacto de tu relato! la verdad es que estoy en ese momento justo que describiste.
    Me siento totalmente desbordada, amo a mi hija!pero siento que no hago nada, estoy agotada todo el día y sin ganas de nada, ya no me siento a jugar con ella como hacía y pierdo la paciencia con facilidad, estoy muy gritona y por mas que trato y pienso y me digo que no es bueno eso, no logro acomodarme… juego voley es lo único que hago por mi, y lo disfruto tanto, tanto! me desconecto 2 hs semanales, (que nunca me alcanzan)… ahora empece a mandar a mi nena al jardin 3 hs. le gusta y se divierte, (que es lo que mas me importa). y bueno, voy tratando de encaminar mi vida nuevamente, y de volver a pasar tiempo con mi marido y amigas… También empecé terapia… a ver que sale de todo esto… cuando decidimos dedicarnos full time a la maternidad, pensamos que todo sería mejor y ahora me veo envuelta en esto, que espero poder superar y volver a ser quien era, feliz y disfrutando de mi gorda de 2 años y 10 meses! gracias por esta contención, por saber que no soy la única… besitos

    • Neus Virgili

      24 octubre, 2014

      Es verdad, muchas veces las expectativas que nos creamos y la realidad con la que nos encontramos no coinciden y llega el periodo de readaptación. Ni es una etapa idílica ni una pesadilla, es cuestión de encontrar el equilibrio, un equilibrio que funcione para nosotras, y que nos permita disfrutar de esta etapa tan maravillosa que, hagamos lo que hagamos, pasará. A seguir disfrutando de tu pequeña tooooooooodo lo que puedas!!!!